Secretaría de la Mujer

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Si Nebrija levantara la cabeza

No se imaginaba Nebrija, cuando en  el año 1492, presentó a la reina Isabel la Católica, su Gramática de la Lengua Castellana, que fuera sexista. Claro que las mujeres por aquel entonces pintábamos muy poco, a pesar de reinar una mujer.

Alguien dijo que la lengua, no discriminan a las mujeres. Sí lo hacen, en cambio, muchas prácticas sociales.

Es necesario partir de la base de que la lengua  no es sexista, aunque sí puede serlo el uso que hacemos de ella. Es decir, el contexto juega un papel muy importante a la hora de señalar determinado léxico como excluyente o discriminatorio. Pero la gramática no es sexista y el género gramatical no tiene que ver con el sexo. De hecho ningún varón , creo yo que se sienta discriminado porque le llamen artista, taxista o protagonista.

Si bien es cierto que hay palabras que se utilizan peyorativamente y con una clara intención machista, y que sin duda, debemos desterrar. Pero no es menos cierto que las reglas de la gramática española en cuanto a su género gramatical, no lo son en sí mismas. Son simplemente reglas gramaticales de las que nos servimos para comunicarnos de manera verbal o escrita.

En la gramática de la lengua española, el género es un accidente o morfema que caracteriza al sustantivo. Es decir el género está dado por una cualidad gramatical del sustantivo y no por el sexo  de las personas.

Así mismo el Diccionario de la Real Academia define como género femenino: El de los nombres sustantivos que significan personas y algunas veces animales del sexo femenino. También el de otros nombres de seres  inanimados. Y otra definición igual para el género masculino.

Por lo tanto, el indicar si se trata de un varón o de una mujer es una de las tantas funciones que cumple el sustantivo, no es la única, ni tampoco la determinante del origen de su género.

A nadie se le ocurre pensar qué sexo tiene mesa, silla, o tenedor. Y no podemos tampoco determinar que las partes del cuerpo que sí tienen género, tampoco sabemos de que sexo son: como pierna, brazo, corazón...

Sinceramente no me parece que exista mayor problema. Problema y grande es la discriminación que todavía hoy en pleno siglo XXI , existe para que las mujeres accedan a un puesto de trabajo, a un igual salario, por el mismo trabajo, la violencia contra las mujeres, la conciliación de la vida laboral y familiar, que  parece que a los hombres no les afecta, y un largo etcétera, que indican, que aunque hemos conseguido mucho, no existe la igualdad real entre mujeres y hombres.

Desde luego estoy radicalmente en contra de los términos despectivos y machistas que, aún, se siguen utilizando por aquellas personas, en su mayoría hombres, y que los aplican para designar a las mujeres como de una ínfima categoría.

Esto es lo que hay que despreciar y denostar del lenguaje, así como aquellos términos que son claramente machistas. Pero lo que es necesario desterrar de una vez por todas son las actitudes, las realidades y los hechos de todas las personas que, se rebelan  en contra de la igualdad de oportunidades y derechos y deberes de las mujeres en igualdad con nuestros compañeros los varones. Porque mientras el mundo no tenga a la mitad de la población que representamos las mujeres, no podrá haber mejoras en nuestra sociedad .

El pasado año 2009, se celebró un Seminario en San Millán de la Cogolla (La Rioja), en el que participaron mujeres periodistas y lingüistas, y coincidieron en que el sexismo en los medios de comunicación no es algo propio del lenguaje sino que está en la realidad social, así Pepa Fernández, directora del programa \"No es un día cualquiera\" considera que la discriminación en la sociedad y en el lenguaje no son paralelas, porque el problema no es el lenguaje, es la realidad. Y el lenguaje no cambia a la sociedad, es la sociedad la que cambia el lenguaje.

En conclusión creo que nuestro esfuerzo para lograr la igualdad deber ir por modificar aquellos aspectos trascendentales en los que la diferencia de género son determinantes: diferencias educacionales, laborales retributivas... Y  soy de las que piensa y además tengo la esperanza  de que cuando las condiciones de una mujer y un hombre partan de una auténtica igualdad de oportunidades y rendimientos, este tema del lenguaje sexista se solucionará espontáneamente o, el menos carecerá de la importancia que hoy se quiere dar.

Matilde Ruiz Diputada y Secretaria de la Mujer

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