Me siento indignada, también algo triste, pero básicamente indignada. Y no es para menos. Leo en un medio de comunicación un titular que me parece espeluznante. "La rifa de la chica latina", reza. Me detengo en el contenido y no doy crédito, sigo leyendo y cada vez me voy alterando más, porque en varios pueblos de Cantabria está colgado un cartel que anuncia una rifa. Pero no una rifa de las habituales en esta época del año, tan dada a los sorteos de cestas navideñas y a los boletos de lotería.
Nada que ver con eso, porque esta rifa consiste en comprar unas papeletas, que en sintonía con el sorteo de la lotería de Navidad tienen como premio a una chica.
Es absolutamente vergonzoso que a alguien en su sano juicio se le haya ocurrido semejante idea. A una persona normal sólo le puede producir rechazo e indignación, porque estamos hablando del sorteo de una persona, de una mujer.
Pero aquí tenemos que analizar varias cosas.
En primer lugar, el tipo de personas que ha tenido la idea. Una idea que parece propia de alguien que no cree en las libertades y que considera a las mujeres no como personas, sino como objetos de mercadeo. Es decir, son esclavistas, puros y duros, sin ningún tipo de escrúpulo. Solamente se les puede calificar como gentuza.
En segundo lugar, los que compran estas papeletas. Son parecidos a los anteriores, aunque también son cobardes, además de machistas y retrógrados. Seres que no tienen la valentía de hablar con sus compañeras las mujeres, de compartir con las mujeres, ni de comportarse de una manera normal con las mujeres. Es decir, gentuza.
En tercer lugar, los locales donde se exhiben los carteles anunciadores de la vergonzosa rifa. No me vale que digan que se ponen esos carteles como los que anuncian una romería. Esto no es normal, se mire por donde se mire, porque colaboran y entran en el juego de la gentuza.
Y en cuarto lugar, la chica, tratada como un objeto en venta, es decir como una esclava. Porque no sé si os habréis parado a pensar en la chica. ¿Pensáis que tiene libertad para elegir? Pensemos por un momento. ¿Esa chica actúa con plena libertad a la hora de subastarse como un objeto de compra y venta? Yo estoy segura de que no. Ésta es una chica explotada, como desgraciadamente hay muchas, al servicio de un amo.
En pleno siglo XXI, parece que las mujeres hemos conseguido hacernos un hueco en la sociedad, algo por otro lado que nos corresponde como personas, al igual que nuestros compañeros los hombres, ni más ni menos.
Pero, la realidad es que todavía tenemos muchos obstáculos que sortear, y ante estas y otras vergonzosas actitudes tenemos que estar todos, mujeres y hombres indignados.
Muchas veces os he dicho que tenemos que rebelarnos. Pues una vez más os incito a la rebelión, porque no podemos ni debemos consentir estos deleznables hechos que la única función que tienen es la denigración de la mujer.
Matilde Ruiz,
Secretaria de la Mujer del PRC y diputada regional
1 comentarios
me parece que se nos van los tornillos que sujetan el cerebro, o peor aun unos descerebrados,porque digo yo; si tuviesemos un cerebro aunque fuese pequeño,HARIAMOS ESTO'?