Se acerca la fecha del 22 de mayo, día de elecciones municipales y regionales, en las que hombres y mujeres ejerceremos nuestro derecho a votar a las personas que nos representarán en nuestros ayuntamientos y en nuestra región durante cuatro años.
Este derecho tan normal y tan sencillo en democracia, no ha sido siempre así y mucho menos para las mujeres. En nuestro país las mujeres pudimos ejercer nuestro derecho a voto en el año 1931 gracias a la firmeza y a lucha de muchas mujeres, entre ellas, quiero destacar a Clara Campoamor, una mujer que no cejó en su empeño, a pesar de tener prácticamente todo en contra, incluso a su propio partido, pero que consiguió que en octubre de aquel año las mujeres pudieran ejercer su derecho a votar.
Pues bien, este derecho que, como digo, es algo natural en nuestro país, y que ya no puede ser de otra manera, es irreversible, no funciona así en otros países en los que todavía las mujeres tienen vetado su derecho a voto. Y aunque parezca increíble que en pleno siglo XXI pasen estas cosas, es así, a pesar de que las mujeres estamos cada vez más preparadas y nos hemos incorporado a la vida social, cultural y política.
Un ejemplo de ello lo tenemos patente en Arabia Saudí, donde las mujeres se siguen movilizando para ejercer su derecho a voto y a poder presentarse a las elecciones.
Es curioso dado que en este país, al igual que en la mayoría, las mujeres están más preparadas, puesto que hay un mayor número mujeres tituladas en Educación Superior que hombres, pero sin embargo siguen negándoles esos derechos.
Pero nosotras sí podemos y debemos votar. No entiendo que se cuestione el ir o no a votar. ¡¡¡Con lo que nos ha costado!!
Tenemos que tener presente que al votar en unas elecciones ejercemos un derecho, pero también es una obligación y debemos hacerlo con responsabilidad. Aquellas mujeres que reclamaban el poder ejercer el poder votar, a principios del siglo pasado, pedían además, la igualdad jurídica y el derecho a la educación, al trabajo y a la administración de sus propios bienes. Mucho se ha avanzado y conseguido, pero todavía son demasiados los ámbitos en los que no se ha logrado la igualdad real, y en los que las mujeres tenemos más obstáculos (igualdad salarial, conciliación de la vida laboral y familiar, acceder a puestos de responsabilidad...).
Las mujeres debemos de ser conscientes de la importancia de nuestro voto, porque con nuestros votos nosotras decidimos nuestro presente, nuestro futuro y el de nuestra región.
Debemos tener en cuenta que nuestro voto es nuestra mejor arma para apoyar medidas que mejoren las condiciones de vida de todos, mujeres y hombres sin ningún tipo de discriminación.
Desde la Secretaría de la Mujer del Partido Regionalista os animo a que vayáis a votar, no podemos ni debemos renunciar este derecho, nosotras con nuestros votos podemos cambiar el mundo y quiero hacer mío el lema de esa mujer firme defensora de los derechos de las mujeres que fue Clara Campoamor cuando decía "mi ley es la lucha"
Las mujeres y los hombres que nos presentamos en las candidaturas de Partido Regionalista nos hemos propuesto luchar para conseguir la igualdad real. Somos conscientes de que es un reto difícil, porque todavía quedan rémoras, pero sabemos que entre todos y con nuestro trabajo lo conseguiremos.
Matilde Ruiz Secretaria de la Mujer y Diputada
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