Es sorprendente que una tierra tan pequeña en extensión y kilómetros cuadrados haya sido a lo largo de la historia cuna de tantas personas de destacadísimo relieve nacional e internacional. Grandes nombres como Beato de Liébana, Quevedo, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Juan de Herrera, Juan de la Cosa, Pedro Velarde, Concha Espina, Pancho Cosío, María Blanchard, Manuel Llano, José María de Pereda, Marcelino Menéndez Pelayo, Argenta, Gerardo Diego... Deportistas como Trueba, Toño Linares, Pérez Francés, Óscar Freire, Paco Gento, Iván Gutiérrez, Santillana, Pachín, Marquitos, Miera, roño Gorostegui, Jan Abascal... Políticos, empresarios, banqueros...
Severiano Ballesteros ha sido posiblemente uno de los más grandes, si no el que más, después de irrumpir en el golf en una época en la que este deporte era prácticamente desconocido en España y convertirse en una figura mundial legendaria. Un auténtico genio autodidacta.
Decía Luis Miguel Dominguín que no es conveniente hablar nunca mal de los que se mueren. Pero hubo un tiempo en que se intentó presentar a Severiano Ballesteros como un hombre hosco, incluso antipático.
Me precio de haberle conocido muy profundamente. Le he admirado no sólo como deportista, también como persona. Era introvertido, tímido, pero siempre dispuesto a decir con rotundidad lo que pensaba.
En más de una ocasión recorrí Cantabria con él y su familia. Le he visto meterse en las cocinas de los pueblos, hablar con los viejos y con los niños. Comportarse como un ser absolutamente entrañable.
Los dos pudimos haber muerto hace algún tiempo. Nunca olvidaré la tarde del 6 de diciembre de 1983. Yo había comido en Madrid con el alcalde y Óscar Alzaga y tenía billete de Aviaco para regresar a Santander al día siguiente a las 8 de la mañana. La comida terminó antes de lo que esperaba y me acerqué a Barajas para intentar conseguir plaza en otro vuelo. Cuando llegué las taquillas estaban cerradas y en ese momento recuerdo que apareció corriendo Severiano Ballesteros, sin afeitar y cargando con su bolsa de palos. Venía de ganar su cuarto campeonato de Sudáfrica. Le di un abrazo y comprobé que venía con el mismo propósito que yo, adelantar el vuelo que también tenía reservado para el día siguiente.
Después de una larga espera, quedaron dos plazas libres y volamos aquella tarde. El avión en el que teníamos que haber viajado al día siguiente chocó contra otro en una pista de Barajas a causa de la niebla y murieron todos los ocupantes. En las primeras horas tras la catástrofe, los dos llegamos a aparecer en la lista de fallecidos. Aquella historia nos unió todavía mucho más.
En el aspecto deportivo, no hay nada que decir de Seve Ballesteros. Está todo escrito. Fue el más grande jugador europeo de todos los tiempos y uno de los mejores a nivel mundial.
En el plano personal, su grandeza se vio acrecentada desde que conoció que sufría una grave enfermedad. No he visto nunca a nadie luchar con más tesón contra lo irremediable. ¡Qué fuerza de voluntad! Cuando le preguntabas, asumiendo su realidad, respondía que estaba ante el partido más difícil de su viva, pero que lo iba a ganar.
Incluso en los últimos tiempos trató de sacar lo positivo de la enfermedad. Llegó a decir que el cáncer se había llevado lo peor de sí y que sólo había dejado lo bueno.
Es sencillamente una pérdida irreparable, y más a su edad. Nos queda su recuerdo como deportista y como persona. Y Cantabria tiene una deuda con él, que espero ver cumplida cuando el mayor campo de golf de nuestra tierra, aún por construir, sea bautizado con su nombre y albergue su museo, donde todos podremos admirar sus trofeos, sus gestas, su historia. Todo un ejemplo a imitar.
6 comentarios
Se fue como hacen los grandes...En silencio y sin hacer ruido...Hasta para morir fue un Señor...Cantabria esta en deuda con el...no se le dio el reconocimiento que merecia....Espero que esos politicos que le ignoraron,ahora sientan verguenza.....Estoy segura que el voto de Seve el 22 de mayo seria para usted Sñor Revilla,porque fue el unico politico que le valoro como el se merecia.
Se nos ha ido nuestro cantabro predilecto. Nuestro mejor ejemplo de que se puede llegar a lo mas alto desde lo mas bajo a base de teson y trbajo. Un ejemplo a seguir para todos. Estes donde estes, Seve, tus paisanos no te olvidaremos porque tenemos mucho que agradecerte. Descansa en paz amigo.
Fue una persona que lucho hasta el final. Nunca dio una batalla por perdida y siempre con la cabeza bien alta, con un gran respeto y dignidad a si mismo como todo un SEÑOR que era.
un hombre del norte :cantabro y un deportista legendario ,un gran hombre en todos los sentidos;una gran perdida (un asturiano)
Creo que se ha marchado uno de los elegidos,siempre tendra un lugar en mis recuerdos.
Como siempre Sr. Revilla, ha sabido decir lo que muchos pensamos de esta hermosa tierruca.....y de su maravillosa gente... Ya tenemos un Representante Cantabro más en el cielo!!.. Hasta siempre Campeón!!!!!!