Rafa de la Sierra

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Vergí¼enza les tendrí­a que dar...

Los principios básicos de cualquier sistema democrático comienzan a estar en peligro en Cantabria. Última prueba: sólo hemos tenido que hacer una crítica leve y razonada a la medida demagógica del nuevo Presidente sobre la reducción del número de diputados, para que este personaje comience a insultar y a descalificar, en la más auténtica tradición del pisapuros que nos alucinó en la precampaña electoral
 
"Vergüenza les tendría que dar, si es que la tienen, oponerse a esta medida" dice este ejemplo de ponderación y de estilo, tratando de descalificar a quienes, con argumentos, le reprochan que plantee esta medida como la base y el fundamento de su política de austeridad.
 
No nos engañemos. Si fuera una reacción de otra persona, pensaríamos que es un exabrupto fruto de un calentón ocasional; pero en el caso del nuevo Presidente esta manifestación no es sino la expresión de su alergia a todo lo que sea control y, especialmente, a las funciones de control, de impulso y de representación que le corresponden al Parlamento de Cantabria. Si por él fuera, probablemente reduciría, no en cuatro, sino en treinta y nueve los diputados de la Cámara parlamentaria porque, a pesar de su mayoría absoluta y de la manipulación de algunos instrumentos de control parlamentario, aun se pueden oir en el Parlamento voces discrepantes, razonamientos rigurosos y planteamientos de sentido común que ponen en cuestión la mayoría de las iniciativa, de las pocas iniciativas que pretende llevar adelante este Gobierno lento, ineficaz y desorientado.
 
Si hablamos de vergüenza, pues eso, vergüenza le debería dar a este Presidente haber incumplido todos y cada uno de los compromisos asumidos en su campaña electoral para un período de cien días ya finalizado; vergüenza haber mentido de manera tan evidente y tan grosera a cientos de miles de ciudadanos cántabros; vergüenza no ser capaz de poner en marcha ni una sola medida eficaz en orden a la solución o el enfoque de los problemas más importantes, comenzando por el paro; vergüenza plantear el desmantelamiento de ideas y proyectos válidos, eficaces y financiados, por el simple hecho de haber sido propuestos por sus antecesores; vergüenza cambiar de criterio sobre cada una de las escasas decisiones que ha dicho que iba a adoptar; vergüenza plantear siquiera la falta de Presupuesto en plazo para el próximo año. Eso sí que es motivo para sentirse avergonzado. 
 
Hoy las fanfarrias de algunos medios de comunicación adictos al régimen y la adulación estentórea de algunas personas y colectivos profesionales del peloteo, junto a la relativa desorientación, lógica, de muchos ciudadanos, está haciendo imposible que se perciba con claridad el pobre y mezquino mensaje que el Presidente trata de hacer pasar por alta estrategia política y buen gobierno. Pero las fanfarrias, poco a poco, bajarán el volumen de la melodía, la adulación vendrá a ser doméstica y poco bulliciosa, y la desorientación comenzará pronto a orientarse, a la vista de los resultados.
 
Y ahí hablaremos de nuevo de vergüenza, de compromisos, de resultados y de buen rollito. No os preocupeis, no hará falta esperar mucho.

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comentarios 1 comentarios
Alodia Blanco

De lo mejor que he leído en mucho tiempo. Expertos en insidias, maledicencias, mentiras, medias verdades, insinuaciones maliciosas que rayan en lo obsceno, una actitud grotesca sostenida en el tiempo para disimular su propia incapacidad. ¡ Qué verguenza¡

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