"Cuanto menos piensa el hombre, más habla". Charles Louis de Secondat, Baron de Montesquieu
Yo creo que hay que tener cuidado cuando se cita a alguien de oídas. Y con ello no me refiero a nadie, lo digo en general, aunque esta reflexión se me ha ocurrido leyendo la referencia que hace a Montesquieu el líder del PP en Cantabria para apoyar su crítica a la designación de José Vicente Mediavilla como candidato a magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria.
No merecería mayor comentario, ya que si hubiera leído al filósofo francés sabría que una de sus máximas era que "la libertad es el derecho a hacer lo que las leyes permiten". Y, en ese sentido, es bueno recordar que la garantía de la independencia, de la objetividad, de la legalidad y de la imparcialidad depende de dos premisas: una, la aptitud, (los requisitos para acceder al cargo), que se concreta precisamente en el cumplimiento de las exigencias que establece la ley; y dos, la actitud (la manera de ejercer el cargo) que se concreta en el desarrollo de la función de manera adecuada.
El Consejero cumple (creemos que cumple) todas las exigencias que exige la ley, fundamentalmente la Ley Orgánica del Poder Judicial; y que, si es elegido, cumplirá (estamos seguros de que cumplirá) la alta función para la que se le designa de manera independiente, imparcial, objetiva, justa y ajustada a la ley. Para ello deberá dimitir de todos sus cargos públicos y renunciar a pertenecer a cualquier partido político y, a partir de ese momento, podrá ser sin duda un buen Juez, que buscará ser objetivo cuando ejerza la función de juzgar y de aplicar la ley, aunque tenga sus propias convicciones, como todo juez y toda persona (bueno, casi toda).
Por eso, si Montesquieu levantara la cabeza no se escandalizaría de que un ciudadano ejerza libremente un derecho que le concede la ley.
Pero sí tendría motivos de escándalo, eso sin duda alguna.
Por ejemplo, se escandalizaría de que se utilizara el poder legislativo, el Parlamento, no para aprobar leyes o controlar al ejecutivo en representación del pueblo, sino para promover linchamientos públicos, ataques a personas, descalificaciones o campañas de desprestigio, con la cobertura de la inmunidad parlamentaria de que están privilegiados los diputados para ejercer mejor su función. Y que se dedicara a ello más de la mitad del trabajo parlamentario. El líder de la oposición sabe algo de ésto.
Se escandalizaría de que se malutilizara al poder judicial aprovechando el derecho de acceso a la justicia para la presentación de querellas o de denuncias interesadas y falsas, que dieran pie para reforzar las campañas de desprestigio de personas y de instituciones, una vez que se han iniciado en el Parlamento, todo ello mientras el Juez analiza las iniciativas y las desestima por infundadas. Algo que, sin duda, le suena al glosario del filósofo.
Se escandalizaría Montesquieu, sin duda ninguna, de los cientos de cargos públicos, de miembros del poder ejecutivo, que están inmersos en casos de corrupción y desempeñan su alta función con deslealtad y con ineficacia; y se escandalizaría aún más observando cómo se intenta disculpar a los cargos públicos corruptos y se pide para ellos la presunción de inocencia cuando pertenecen al propio partido, mientras se despelleja sin pruebas a los rivales políticos. No creo que haga falta señalar a nadie.
Y se escandalizaría Montesquieu, por supuesto, de que se le citara sin haberlo leído. Porque, habiéndolo hecho, se caería en la cuenta de lo absurdo que es aparentar lo que no se es, con la pretensión de destacar sobre los demás. Porque ...
"Para hacer grandes cosas no hace falta ser un gran genio, no se ha de aparentar que se está por encima de los hombres, sino entre ellos como uno más", que decía el Baron.
¡Ay, qué útil era aquel vicio antiguo de leer!
1 comentarios
Me encanta como defines y que concepto tienes de la política regional en Cantabria, Mediavilla es libre de presentarse al cargo y ejercer si así le nombran los capacitados para ello, no todo el monte es orégano... Pensarán los de la gaviota que todos son de su condición, que torpes. Te seguiré leyendo!