Ayer se produjo una noticia importantísima para Cantabria: el Presidente del Gobierno decidió revocar la decisión del Ministro de Fomento y ratificar la construcción del Tren de Alta Velocidad Santander-Madrid por Reinosa y Valladolid.
Hoy se ha producido una noticia lamentable: hemos conocido los ajustes presupuestarios del Ministro José Blanco en las obras públicas de Cantabria. Ayer era la alegría; hoy es la indignación.
Nadie puede negar el éxito que ha supuesto modificar el trazado del AVE a Madrid, un éxito sin paliativos, debido a la gestión directa del Presidente Revilla y del PRC. Nada debe empañar esa realidad ni la alegría que con ella hemos sentido la mayoría de los cántabros.
Pero eso no impide que consideremos incomprensibles, injustificados e intolerables los recortes anunciados hoy en las obras públicas que el Estado tiene en marcha en Cantabria, que la convierten en la Comunidad Autónoma más afectada. Y lo es más aún si a las obras de nuestra región añadimos las obras de Castilla y León que nos afectan directamente, pues de las siete obras rescindidas en esa región, cinco corresponden a obras relacionadas con Cantabria.
Es una clara discriminación respecto al resto de territorios, agravada además por el retraso histórico que ya han sufrido en esta tierra las infraestructuras dependientes del Estado. Una discriminación incomprensible, salvo que se fundara, lo que nos resistimos a creer, en una especie de compensación a la inversa de la decisión sobre el AVE.
Esperamos que la reunión que Miguel Ángel Revilla va a mantener la próxima semana con el ministro de Fomento sirva, no sólo para concretar las obras del AVE, sino también para despejar las incógnitas que en este momento se plantean sobre otras obras clave para la región, como la autovía Solares-Torrelavega.
Tras esa reunión, el Partido Regionalista deberá analizar la situación en detalle y tomar las decisiones más adecuadas en defensa de los intereses de Cantabria.
1 comentarios
Pues más le vale al Señor Revilla dar unas clases particulares con una educadora infantil antes de tal reunión. Está claro, el ministro tiene unos comportamientos de lo más infantiles. ¿Cómo un político en su situación puede entrar a esas revanchas porque le han desautorizado? ¿A qué se puede atener uno con semejante panorama?