Las cosas no ocurren por casualidad. Y en política menos.
El ataque
El Ministro de Fomento, el 13 de mayo de 2010, dos días antes del día en que estaba previsto el comienzo de las obras, paralizó en Monzón de Campos el AVE Madrid Santander, bajo la falsa coartada de la crisis económica, que no afecta al resto de ferrocarriles de Alta Velocidad del Norte de España.
¿Fue casualidad? Evidentemente, no.
Fue un acto coherente con una trayectoria. El Ministro José Blanco siempre tuvo un comportamiento agresivo e injusto con Cantabria. Hay diversas versiones poco honorables que intentan explicarlo, pero lo cierto es que, desde que accedió al Ministerio, paralizó prácticamente toda la obra pública, no aportó absolutamente ningún proyecto nuevo e intentó cargarse el AVE.
Está claro, por tanto, quién inició el ataque.
La defensa
Frente a este ataque injusto, inesperado e injustificado, el Gobierno de España se encontró con la postura firme y decidida del Presidente de Cantabria, Miguel Angel Revilla. Y, junto al Presidente de Cantabria, el Partido Regionalista, el Gobierno regional, y prácticamente todas las personas, colectivos e instituciones de Cantabria (entre ellos el Partido Popular y el Ayuntamiento de Santander), que hicieron que el Presidente Zapatero obligara a su Ministro José Blanco a rectificar públicamente y a firmar un documento que comprometía a construir el ferrocarril de alta velocidad Madrid Santander y establecía los plazos.
Por tanto, también está claro quién se encargó de la defensa y paró el golpe: el Presidente de Cantabria, junto a toda la sociedad de Cantabria.
El contraataque
No obstante, el Ministro José Blanco no asumió la derrota, sino que simplemente optó por un repliegue. Anduvo escondido, vacilante y esquivo, algo que cuadra bastante bien con su personalidad; y, finalmente, hace unos días, volvió a negar el AVE a Cantabria vulnerando un compromiso institucional asumido públicamente hace un año.
De nuevo, aparece con claridad el responsable del contraataque.
Los aliados
Pero, ¿porqué un Ministro que no se caracteriza precisamente por su valentía, se atreve a repetir un paso del que le hicieron volverse hace un año, con gran bochorno personal y político? ¿Qué ha cambiado para intentar de nuevo aquella tropelía?
Pues un cambio que, por desgracia, se da mucho por esta tierra. Algunos de los que, hace un año, se unieron al Presidente en la exigencia del AVE, que le reprocharon incluso falta de agresividad y poco énfasis en su defensa, que exigieron más rapidez o más plazos, se encontraron de repente en posición, no de exigir, sino de resolver, y se apuntaron todos a la frase de moda: "Donde dije digo, digo Diego".
Y el nuevo Presidente de Cantabria dice ahora que el AVE no es una prioridad, que "toda la escenificación del AVE ha sido un cuento".
Y el Alcalde de Santander afirma ahora que "el AVE no llegará a Santander antes de 2022 y que si a él (al Alcalde) el Partido Popular le obligara a firmar un documento como el que ha firmado el Presidente de Cantabria, me voy del Partido Popular".
Y hasta un Senador por Cantabria, que comparte apellido, ideología y estrategia con el Ministro, afirma: "A partir de las elecciones generales desaparece el AVE. Punto. Simplemente porque no se puede hacer".
Por si quedaba alguna duda.
O sea que, desde dentro de Cantabria, los mismos que deberían haber defendido con uñas y dientes el compromiso firmado, los mismos que tienen como función y obligación defender los intereses de Cantabria, son los que han facilitado el nuevo ataque, los mismos que han cambiado nuestra fortaleza en debilidad, los que hacen que el Ministro, ufano, sonriente y satisfecho, vuelva a clavarnos el puñal por la espalda.
Por tanto, ninguna duda tampoco sobre quiénes, de forma voluntaria o imprudente, han facilitado al Ministro la indigna labor de faltar a su palabra.
El sueño
Finalmente, el remate. Si no recuerdo mal, en las Cortes Españolas contamos con DIEZ representantes de Cantabria, para defender los intereses de los cántabros y de la Comunidad Autónoma en su conjunto. No ha habido gran constancia pública de ello pero, sí, tenemos diez representantes en el Parlamento de España para exigir al Gobierno que cumpla sus compromisos.
Y ahí es donde me vino la imagen del sueño; y, por asociación de ideas, la "Casa de las Bellas Durmientes", de Kawabata.
Por eso, y para finalizar, también sabemos quién ha estado durmiendo.
Por nuestra parte, aunque suene antiguo, desfasado, pasado de moda, vamos a cumplir y hacer cumplir los compromisos en defensa, entre otras muchas cosas, del AVE a Cantabria, porque es vital y porque no podemos permitirnos el lujo de ser la única Comunidad Autónoma del Norte de España sin la Alta Velocidad ferroviaria.
Para ello confiamos en que quien ha iniciado el ataque pase pronto a la reserva; que los que han facilitado el contraataque, por dolo o por imprudencia, se pongan de nuevo a trabajar en la defensa; y que se produzcan cambios en el equipo de las "Bellas Durmientes", para que se note que están en el Parlamento.
En todo caso, los lectores harán bien en recordar quién es quién en esta historia.
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