El Partido Popular y el Partido Socialista tienen, en su estrategia electoral, un importante punto en común: ambos afirman, por supuesto sin mayor razonamiento, que votar a alguien que no sean esos dos grandes partidos, es decir, ellos mismos, es perder el voto ("tirar el voto", dicen gráficamente). "Se juegan grandes intereses" afirman pomposamente, "se trata de ser o no ser, de blanco o negro, de tirios o troyanos, de ellos o nosotros". Y se quedan así de satisfechos. Es la famosa teoría del voto útil.
La cosa funciona más o menos así: el PSOE busca sus votantes socialistas y el PP sus votantes conservadores; y, luego, los dos buscan atropar lo que anda suelto para así llenar lo más posible la cesta.
Y para ello surgió, de común acuerdo de ambos, la teoría del voto útil, que no se basa en argumentos y que, en mi opinión, se relaciona directamente con la del tonto útil, es decir, la que pretende beneficiarse, con señuelos, de la ingenuidad, el despiste o incluso el interés subjetivo de algunos electores poco avisados.
Por eso conviene que lo planteemos desde otro punto de vista. ¿Qué utilidad tiene para los ciudadanos de Cantabria, que son los que votan aquí, votar al PP, votar al PSOE, votar al PRC o votar a otro partido? Ese es el planteamiento. O, de otra manera, ¿quién de los candidatos será más útil para defender los intereses de los ciudadanos de Cantabria?
La Constitución establece que los miembros de las Cortes Españolas se eligen con base a dos criterios complementarios, el de población y el de territorio. Por eso los elegidos, diputados y senadores, representan a los ciudadanos en general y a su territorio en particular. Y por eso el elegido por Cantabria debe defender los intereses generales de España y de los españoles, y los especiales de Cantabria y de los cántabros.
Y con esa perspectiva, analizando cuál es la responsabilidad de los diputados y senadores, es como se puede analizar la utilidad del voto. Y, desde este punto de vista, la experiencia nos dice que los diputados por Cantabria, cuando son elegidos por el PP y el PSOE y llegan a Madrid, hacen voto de silencio (por supuesto, sólo de silencio, ni de castidad ni de pobreza), supeditan absolutamente su voto a las instrucciones de su partido en la defensa de los intereses generales y abandonan la defensa de los intereses de Cantabria, que su partido, PP o PSOE, supedita a los de otras Comunidades Autónomas donde tiene un mayor interés. Por eso, en general, han sido bastante inútiles, no sólo para defender los intereses de Cantabria y de los cántabros, sino también para hacer alguna aportación relevante a la defensa de los derechos o intereses de los ciudadanos españoles en general.
Los regionalistas que lleguen a las Cortes no van a actuar así, de eso estamos seguros. ¿Alguien piensa que a Miguel Angel Revilla, a los regionalistas que salgan elegidos, no se les va a oir en Madrid? ¿Alguien piensa que no van a defender los intereses de Cantabria y de los cántabros con toda energía y con todo rigor? ¿Alguien cree que nuestros diputados y senadores, y el primero Miguel Angel, no va a defender sus convicciones y sus compromisos sin fallar a los ciudadanos? ¿Alguien piensa que, en los temas fundamentales (el terrorismo, la economía, el paro, Cantabria y España, las políticas sociales) hay alguien que sintonice mejor con lo que defiende la inmensa mayoría de los ciudadanos de Cantabria y de España?
Voto útil no es igual a voto mayoritario, sino a voto seguro, a fiabilidad en quién va a representarnos. El auténtico voto útil es el que nos da garantía de que, quien lo recibe, va a ser capaz de asegurar en las Cortes Españolas la toma de decisiones adecuadas, sensatas, razonables y, en definitiva, útiles para los ciudadanos, de España en general y de Cantabria en particular.
Ése es el auténtico voto útil, que por supuesto no tiene nada que ver con el que las multinacionales de la política, PSOE y PP, buscan con subterfugios y engaños, que ése es el voto del tonto útil.
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