Rafa de la Sierra

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¿dónde está la salida?

Los ciudadanos eligen a sus representantes en las elecciones para que gestionen los asuntos públicos. Es decir, para que analicen las aspiraciones, los objetivos, las necesidades y, sobre todo, los problemas comunes; y, tras el análisis, para que gestionen la solución. Es decir, y en resumen, los ciudadanos eligen a sus representantes para gobernar.

Y gobernar, a veces, es sencillo, pero en otras ocasiones no lo es tanto. Es agradable y placentero cuando se hacen obras necesarias, se inauguran, se decide a favor de corriente y se reciben las felicitaciones de la mayoría.

Pero es más difícil cuando hay que tomar decisiones impopulares, cuando hay que decidir sobre temas controvertidos o cuando hay que mojarse. Y, sobre todo, cuando hay que reconocer los errores y tomar medidas para remediarlos.

Esta segunda serie de decisiones son mucho más difíciles, más complicadas y raramente dan satisfacciones públicas, pero son las más necesarias, las más urgentes y, a la larga, las más eficaces. Y aunque, efectivamente, no vayan acompañadas generalmente de felicitaciones masivas, sin embargo son las que íntimamente más gratifican a quien entiende la gestión de los asuntos públicos como una vocación o como una obligación libremente asumida.

Viene esto a cuento del debate sobre la obligación de cada uno en el asunto del Ayuntamiento de Castro Urdiales, en el que se exige a los políticos, los primeros a los de Castro, que asuman su responsabilidad, que reconozcan errores y, sobre todo que busquen soluciones. Y donde, hay quien asume la responsabilidad y hay quien prefiere escurrir el bulto, esperando tiempos mejores.

Yo creo que los ciudadanos deben tomar buena nota de la actitud de cada uno y centrar la crítica en quien la merece. Es fácil generalizar, criticar a todos, asumir como propio el latiguillo de "todos son iguales", frase inventada precisamente por los más corruptos, por los más tontos o por los más incapaces, pero que ha hecho fortuna entre la gente normal, entre la gente de buena voluntad.

Yo estoy en contra de esa frase absolutamente. En cada situación hay personas, políticos, que asumen su responsabilidad con honestidad, con eficacia y con buena voluntad; y hay políticos que lo asumen desde la corrupción, la estupidez o la ineficacia, o desde las tres a la vez. Y el ciudadano debe analizar, valorar, escoger y otorgar el premio o castigo que corresponda, de inmediato si puede ser, pero sobre todo al depositar su voto.

Pero hay otro tipo de actitud más perniciosa si cabe: es la actitud del demagogo, unida a la dejadez y la cobardía. Es la de aquel gestor público o la del grupo político que, a la vista de un problema, lo primero que busca es sacar rentabilidad para él o su partido; y que, cuando se le pide que aporte la solución o participe en el acuerdo, siempre busca la excusa, siempre encuentra razones para decir no, siempre imputa a los demás la responsabilidad de la solución. Son los políticos que, cuando se enfrentan a un problema, lo primero que buscan es la salida, la huida, el abandono.

Yo creo que esa es una de las actitudes que debería ser más penalizada por los ciudadanos, porque es la más mentirosa, la más egoísta y la más cobarde. Por eso, cuando los ciudadanos se encuentra con uno de estos cargos públicos, con uno de estos grupos políticos, que tiene como objetivo aprovecharse del problema y huir de la solución, yo creo que deben favorecer su objetivo de manera absoluta, es decir, facilitarles la salida, no del problema, sino de la política de forma definitiva.

Santander, 2 de marzo de 2010

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comentarios 8 comentarios
cántabra

Es verdaderamente lamentable para el servidor público sincero y honrado ver cómo otros, advenedizos e interesados, se sirven de la política para sus propios intereses. Sólo consiguen que el ciudadano desconfíe de la clase política en general y ensucie la imagen de todos injustamente. Castro es un buen ejemplo de esto: los que se han mantenido en el Ayuntamiento contra viento y marea, agarrados como garrapatas; y los que con su voto los han sostenido hasta ahora y siguen haciéndolo al negar una salida digna

yo creo en los políticos

No porqué un alabañil trabaje mal quiere decir que todos los albañiles sean malos, pues aquí debería pasar lo mismo a las personas hay que valorarlas por lo que han echo no por el gremio al que pertenecen, con esto quiero decir que hay políticos desonestos pero también hay políticos muy buenos y eso es lo que hay que ver.

Silvio

estoy de acuerdo con corocotta, son los politicos los que tienen defender su imagen y los que nos tienen que demostrar que son honrados, tambien pienso que los ciudadanos sabemos de sobra quienes son verdaderos politicos vocacionales y quienes son son unos sinverguenzas.

corocotta

Ni un voto para u tránsfuga, ni un voto para el que se apoya en un tránsfuga, ni un voto para un político corrupto o presuntamente corrupto. Al sinvergüenza, ni agua. Así es como se regenera la vida política. No con lamentaciones o con insultos a todo lo que se mueve. Gracias por este artículo tan atinado. Pero actúen Uds., políticos presuntamente honrados, porque si no todos acabarán en el mismo saco. Cuentan con el apoyo de mucha gente.

Amaya

Sr. Sierra: algunos políticos creen que los ciudadanos no nos enteramos de nada, y que es fácil engañarnos, pero se confunden, somos plenamente conscientes de quién pone toda la carne en el asador, y quién decide escurrir el bulto, como el Partido Popular. ¿ Cómo se entiende que en Castro después de reconocer que son incapaces de dar una solución a la gobernabilidad del ayuntamiento, pidiendo su disolución, en el Pleno de celebrado hoy se atrevan a reclamar que pongan un sueldo como concejal con liberación parcial al Presidente del Partido Popular?. ¿ En qué quedamos? Si no valen para dar una solución que se vayan para casa. Reconocer que no valen y encima pedir un sueldo es una desverguenza¡

descontento

Estoy de acuerdo, y creo realmente que la culpa la tenemos los ciudadanos, en muchas ocasiones sabemos quiénes ejercen la corrupción política y por ideología, seguidismo o no se porque les votamos, eso sí luego protestamos pero primero les votamos.

Quique 2

Para descontento; es cierto lo que dice; hoy día la clase política no atraviesa muy buen momento, se destapan escándalos y casos de corrupción demaseado amenudo, no obstante yo soy de los que piensan que quedan muchos políticos honrados y que precisamente ahora cuando otros manchan tanto la palabra POLITICO, es cuando peor lo estan pasando ¿no crees?

descontento

Sñr. de la Sierra, habla usted sobre la opinión generalizada que hay sobre los políticos, yo siempre e estado en contra de las opiniones generales ya que no todas las personas somos iguales, la pregunta que le hago a usted y quizás a todo el mundo es ¿no es la situación actual lo suficientemente clara para pensar que la política en general está muy manchada?

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