Esta es la típica pregunta que se pueden hacer miles y miles de personas que, tras el caluroso verano de sol y playa, el que haya tenido la fortuna, las ganas y los medios de poder permitírselo, se adentran en ésta estación del año en la que parece que los ánimos decaen un poco. Ya se sabe, pasar de los cielos azules y las largas horas diarias de luz a los cielos grisáceos, los días mucho más cortos y los madrugones para ir al trabajo, no suelen producir estados anímicos muy esperanzadores ni alegres. Aunque bien es cierto que todo aquél que tenga que madrugar cada día será porque tiene que acudir a su puesto de trabajo y esto, hoy en día y tal como está la situación, no puede considerarse más que como una auténtica bendición, también es verdad que casi ninguno de los seres humanos apreciamos y valoramos lo que tenemos, hasta que dejamos de tenerlo.
Este otoño ha comenzado como cada año, con la celebración el día 27 de septiembre del Día Mundial del Turismo, fecha elegida por la Organización Mundial del Turismo (OMT), para fomentar el conocimiento entre la comunidad internacional de la importancia del turismo y sus valores sociales, culturales, políticos y económicos. En Cantabria sabemos muy bien lo que significa ese fomento, ya que es lo que venimos haciendo y para lo que venimos trabajando en ésta consejería desde hace ya bastantes años. Después de una temporada estival en la que los resultados obtenidos en nuestra Comunidad en materia turística han sido superiores a lo esperado por la presente crisis, nos adentramos en un período en el que el turismo y las personas que desean viajar, deben buscar otros alicientes diferentes de los que se buscan fundamentalmente en el verano. Y dentro de estos alicientes, uno de los más atractivos para esta época es el turismo rural.
Para todos aquellos que llegan a los fines de semana cansados y deseosos de nuevos aires, buscando alternativas diferentes y nuevas experiencias con las que disfrutar esas horas del sábado y del domingo que a veces no se sabe cómo llenar, una excelente alternativa es iniciarse o adentrarse, para los que ya tienen alguna experiencia en ello, en el turismo rural. Los días, aunque más cortos en luz solar, aún no nos traen esas bajas temperaturas y esas inclemencias del tiempo que en invierno nos obligan a cobijarnos en nuestros hogares.
Cantabria lleva algunos años a la cabeza del turismo rural en España, y continuamos, todos los que de una u otra forma estamos involucrados en ello, trabajando y mejorando nuestras infraestructuras y nuestros establecimientos y servicios, para mejorar cada vez un poco más. Tenemos la inmensa suerte de que nuestros pueblos y ciudades están enclavados en parajes maravillosos en los que la naturaleza llena todos los sentidos. En éstos parajes podemos encontrar un aire puro y limpio que no sólo llenará y limpiará nuestros pulmones, sino que nos aportará una energía y salud como pocos lugares en el mundo. Hay infinidad de rutas y caminos para aquellos que además de respirar aire fresco, desean conocer más de cerca la naturaleza, poner su cuerpo y sus piernas en forma caminando por valles y montañas, y deleitarse con las bellezas que encontrarán en su caminar.
Nuestro turismo rural ofrece a los viajeros rincones románticos y encantadores en los que aquellos que precisen de una naturaleza íntima podrán fundirse con ella, pero también ofrece lugares donde las familias, padres e hijos, pueden encontrar el ambiente y entretenimiento que precisan. Para todos sin distinción, hay elementos suficientes para llenar y saciar todas sus expectativas.
Por todo ello y porque Cantabria está cerca, muy cerca de casi todos los lugares, es una excelente recomendación aprovechar estos fines de semana del otoño que acaba de comenzar, para adentrarse en nuestros pueblos y caminos, perderse en la naturaleza de nuestros valles y montañas, y volver a comenzar cada nueva semana con esos aires limpios, mentales y físicos, que todos necesitamos para el adecuado cumplimiento de todas nuestras obligaciones.
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