Francisco Javier López Marcano

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Vuelva usted mañana

Andaba yo estos últimos días dándole vueltas a los aconteceres de la vida política de nuestra Cantabria durante estos últimos meses, analizando hechos, actitudes, palabras, declaraciones y actuaciones en general de aquellos que, por designio de la mayoría de los cántabros el pasado 22 de mayo, obtuvieron los votos y escaños necesarios y suficientes para disponer de mayoría absoluta parlamentaria, formar el correspondiente gobierno y por tanto, regir los destinos de nuestra comunidad durante los próximos cuatro años.

Entre estos aconteceres analizados, recordaba con cierta estupefacción, la semana que tuvimos en el parlamento de "desfile" de los consejeros para ¿exponer? sus correspondientes programas de acción, y en éstas cavilaciones llegó el día del primer pleno parlamentario de la legislatura, que tuvo lugar el pasado lunes día 19 de los corrientes.

Bien, recopilando todos estos pensamientos no he podido evitar por menos que recordar al gran ensayista Mariano José de Larra, nacido y desgraciadamente desaparecido trágicamente en los primeros años de 1800, y a uno de sus maravillosos ensayos del cual me he permitido coger el título, para ponerle como título a mi post.

Comenzaba el gran escritor y periodista su ensayo afirmando que "gran persona debió ser el primero que llamó pecado mortal a la pereza, y que esta institución ha cerrado y cerrará las puertas del cielo a más de un cristiano". En el relato, el escritor nos desmenuzaba los sinsabores y las sinrazones que encontraba un extranjero amigo, francés para más señas, en su deambular por nuestras gentes e instituciones.

El francés nos contaba, hombre enérgico, activo, dinámico y decidido, había venido a nuestro país con el ánimo de resolver unos cuantos papeles relativos a su linaje y apellido, tras de los cuales pensaba posteriormente realizar las gestiones necesarias para establecer sus negocios y florecer económica y empresarialmente en nuestro suelo patrio. El francés, acostumbrado a la lógica y al funcionamiento del pueblo vecino, desmenuzaba de qué modo y manera iba a ir resolviendo sus papeleos, desgranando día a día cada una de las gestiones a realizar. Así finalmente llegaba a la cuenta de que en un plazo de quince días, que aún le parecían muchos, iba a dejar resueltos todos sus asuntos, y aún le sobraban algunos de esos quince días para darse unas vueltas turísticas por Madrid y poder admirar y deleitarse de sus bellezas, gentes y costumbres.

Nuestro escritor tras escucharle atentamente, le contestó con aire socarrón que con mucho gusto, invitaría al francés a comer cuando se cumplieran quince meses de su estancia entre nosotros. El francés, incrédulo y algo enfadado, le contestó si se burlaba de él a la vez que mostraba su decepción ante Mariano José, indicándole que no entendía la razón de que los españoles que habían viajado y vivido en el extranjero como el escritor, se complacieran en hablar mal de sus compatriotas como en éste caso hacía el ensayista.

Como el ensayista comprobara que no sería posible convencer al francés con argumentos ni palabras, decidió callar y dejar que los hechos hablaran por sí solos.

Al día siguiente comenzó el francés sus gestiones, y empezó a encontrarse en cada uno de los sitios a los que acudía, con la contestación del funcionario de turno que desganado y casi sin mirarle le espetaba: "vuelva usted mañana", porque hoy... se añadían a éste inicio un amplio surtido de razones, a cada cual más peregrina e incomprensible. Unas veces no estaba el oficial encargado del tema, otras aún no había llegado, otras se acababa de ir, otras se había despistado algún papel, otras faltaba algún sello, etc, etc, etc.

Y así un día tras otro hasta que pasaron seis meses con el "vuelva usted mañana", tras los cuales el francés desesperado, se marchó sin haber realizado ni una sola gestión.

Resumía el ensayista que, "muchas veces la falta de una causa determinante en las cosas, nos hace creer que debe haber causas profundas para que sean como son, y que tal es el orgullo del hombre que, más quiere declarar en alta voz que las cosas son incomprensibles cuando no las comprende él, que confesar que el ignorarlas puede depender de su torpeza".

Bien, pues esa sensación de pereza, de inacción, de torpeza y de "vuelva usted mañana" es la que me ha dejado la actuación de nuestros gobernantes populares cántabros hasta al momento. Aún no sabemos nadie que es lo que quieren hacer, qué es lo que tienen pensado, si es que tienen pensado algo, para mejorar nuestras cosas, cuándo tienen intención de hacer alguna cosa, y finalmente y más preocupante de todo, si se han enterado ya de que están en el gobierno y no en la oposición, y que por lo tanto deben gobernar y no "oponerse a la oposición".

Señores populares, dejen ya el "vuelva usted mañana" y comiencen a hacer cosas, que ya llevan algunos meses, el tiempo apremia, la situación es complicada y hay que empezar a decidir y a hacer.

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PasyEgo

Magnífica plasmación de la forma de hacer y pensar del Partido Popular, eb Cantabria y en todas las demás comunidades. Nadie sabe lo que piensan hacer y lo único que saben decir es que no pueden hacer nada porque todo se lo han dejado muy mal. Todos, hasta los menos informados, sabemos que todo está mal, que hay una profunda crisis y que manda el dinero y la especulación, pero ellos que por supuesto saben que hay crisis pero que mienten diciendo que las cosas están peor de lo que están en realidad, están demostrando que no saben ni dónde tienen la mano derecha. Empezando por su jefe Rajoy, que cuando ayer en la radio le preguntaron por las listas de su partido para el 20-N, su respuesta fué ni más ni menos que: uffffff, las listas...., es muy difícil elegir. Con esa forma de pensar, ya sabemos a dónde nos van a llevar.

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