Quiero aprovechar éste primer día de campaña electoral, para volcar unas reflexiones acerca de la importancia que tiene el período de tiempo que se nos abre y de la trascendencia que supone el que sepamos y seamos capaces de transmitir y explicar a todos los ciudadanos cuáles son las ventajas de confiar en nosotros y cuál será el futuro de nuestra tierra si con sus votos, nos permiten seguir rigiendo los destinos de nuestra Comunidad Autónoma.
Probablemente esta sea la campaña electoral más difícil que hemos tenido en nuestra aún corta democracia. Y es difícil porque nos ha tocado vivir un tiempo de crisis que nadie podía prever y nadie era capaz de pronosticar cuando estábamos viviendo una época de bonanza mundial económica y social sin precedentes en la historia de la humanidad. En efecto tuvimos unos años en los que el dinero fluía con quizás demasiada alegría, las empresas obtenían beneficios quizás con demasiada facilidad, las organizaciones y administraciones públicas administraban unos presupuestos holgados gracias a esta actividad económica y seguramente por ello pecaron también de vivir por encima de lo que hubiera sido prudente y normal. Tampoco se les puede culpar porque si en épocas de bonanza económica las administraciones hubieran sido demasiado austeras, es seguro que la ciudadanía no lo hubiera comprendido. Creo que en aquellos momentos todos pecamos un poco por exceso, eso sí, unos mucho más que otros. Todos nos dejamos llevar por esa corriente de bonanza y prosperidad en la que parecía que el dinero no se acabaría nunca y que la pobreza sería definitivamente erradicada de la sociedad civilizada.
Pero no nos engañemos, todos somos algo culpables de haber dejado que nos embauquen esos llamados "mercados" que parece ser los que rigen ahora nuestro destino, aunque todos sabemos perfectamente que lo rigen ahora, lo han regido antes y lo regirán después. Lo que tenemos que hacer los gobernantes y políticos es tener la suficiente capacidad y decisión para poder conciliar los insaciables intereses de esos mercados y las justas y lógicas reivindicaciones sociales de la población general.
Debemos igualmente recordar que la crisis no afecta sólo a nuestra comunidad, no afecta sólo a España ni afecta sólo a Europa. La crisis es mundial y la única diferencia es que hay unos que la han soportado mejor y otros peor, hay unos que la están superando más rápido y otros más lento, y hay finalmente unos que crecerán más deprisa y otros más despacio, pero esto depende fundamentalmente de la estructura económica y social de cada país y lugar, y de sus empresas e industrias. Aquí en España quizás la hemos sufrido con mayor rudeza porque nuestra estructura económica estaba demasiado volcada hacia el ladrillo, hacia una actividad que en lo económico es lo primero que se resiente cuando falta el dinero, y en lo social es la que más personas deja sin trabajo cuando hay dificultades. Se creó una actividad desproporcionada que, lógicamente, nos está pasando la correspondiente factura con más intensidad que en otros sitios. Pero es lo que había y es lo que debemos arreglar. Es lo que nos dejó en buena medida el Partido Popular en sus años de gobierno en España, y es lo que nos ha explotado en las manos a los que venimos gobernando tras esos años. Ellos tuvieron la suerte de administrar las "vacas gordas", y a nosotros nos ha tocado administrar las "vacas flacas", que además de flacas nos las dejaron perezosas y sin pienso. Pero lo hemos hecho, lo hacemos y lo seguiremos haciendo en la confianza de que sabemos y podemos hacerlo bien.
Y esto lo digo porque el Partido Regionalista es un partido creado a partir de "la nada", un partido que sabe perfectamente lo que es y representa no tener voz ni voto, y que sabe perfectamente lo que cuesta ir consiguiendo poco a poco la confianza de las personas. Un partido formado y gestionado a partir de cero, y que con un enorme esfuerzo, con una innegable honradez y con un muy duro trabajo, ha conseguido ser el segundo partido de nuestra comunidad. No somos un partido con cien años de historia como el socialista, ni somos un partido nacido desde posiciones cómodas de poder como el partido popular, somos un partido nacido en el pueblo y orientado al pueblo, y eso es lo que tenemos que decir bien alto y claro. Somos un partido de los nuestros y para los nuestros. Somos de aquí de Cantabria, lo formamos personas de aquí y luchamos y defendemos las cosas de aquí. Somos cántabros y españoles, pero primero Cantabria, porque si estamos convencidos de algo es que todo lo que sea bueno para Cantabria, lo será para España. Hay otros que prefieren supeditar a Cantabria y pensar que todo lo que es bueno para España lo es para Cantabria, y a veces sabemos que no es así.
Ahora todos debemos dar un paso al frente y estar en primera fila para explicarles a todos los cántabros que su partido, el Partido Regionalista, lucha por ellos y por sus intereses, se pelea con quién sea para defender nuestra tierra y no se supedita a ningún otro interés que venga de fuera para decirnos lo que debemos hacer.
Todos, desde nuestro candidato a presidente Miguel Ángel Revilla, hasta todos y cada uno de los candidatos a las alcaldías de los municipios, deben estar en primera fila para hablar con los ciudadanos y transmitirles ilusión, energía y confianza, y todos los miembros del partido vamos a estar a su lado apoyándoles e infundiéndoles fuerzas para conseguir que el próximo 22 de mayo, sea un día regionalista en celebración de resultados electorales y en ilusión y confianza en proyectos de futuro.
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