Esta semana hemos tenido una agradabilísima noticia para Cantabria, que no es otra que la confirmación de que el AVE finalmente llegará a nuestra Comunidad en la forma y condiciones planificadas, y que nunca deberían haber sido puestas en duda, aunque después se haya empañado ésta noticia con la posterior de los recortes que el Ministerio de Fomento ha propuesto realizar en la obra pública de nuestra comunidad. Tras pasar las primeras horas de lógica felicidad y satisfacción, y las últimas algo enturbiadas por los recortes anunciados por Fomento, me decido finalmente a escribir algunas líneas sobre el asunto del AVE, basadas en la alegría que como cántabro y defensor del trazado por la meseta siento, pero también en la sensatez que como político y persona en la que muchas otras han depositado su confianza, debo mantener. Sensatez, tranquilidad y confianza deben acompañar a nuestra alegría, y mantenernos a la espera de la próxima reunión de nuestro Presidente con el Ministro de Fomento la próxima semana. Por tanto me referiré solamente a los acontecimientos acaecidos sobre el AVE.
Estoy profundamente convencido y lo seguiré estando, aunque haya personas que cada día se empeñan en tratar de demostrar lo contrario, de que los que hemos decidido dedicar nuestra vida, trabajo y esfuerzo a la política, lo hemos hecho por varias razones. La primera porque pensamos que tenemos ideas, iniciativas y ganas de trabajar por y para el bien común, para mejorar nuestra sociedad y las condiciones de vida de todos los ciudadanos. La segunda porque sentimos que el compromiso y la solidaridad con nuestros semejantes es una condición básica de nuestro caminar en la vida. Y finalmente la tercera porque estamos convencidos de tener la capacidad intelectual y profesional para poder desarrollar nuestro trabajo con garantías de éxito, y cuando hablo de éxito no me refiero al éxito personal, sino al éxito de lograr beneficios sociales y progreso para los ciudadanos, que se derivan de nuestro buen hacer.
Dicho lo anterior, llega la hora de mis reflexiones y conclusiones.
Mi primera reflexión y mi primer mensaje para nuestro presidente Miguel Ángel Revilla, como no podía ser de otra forma. Además de expresarle mi más efusiva felicitación, quiero transmitirle desde estas líneas mi más sincera admiración por su honestidad, su firmeza y su enorme valentía. Todos pueden imaginar, y los que le tenemos cerca lo sabemos, la situación complicada y los difíciles días que ha pasado desde que la decisión y posteriores declaraciones del Ministro de Fomento, comenzaron a complicar el tema del AVE. Los que estamos cerca de él, hemos podido ver y sentir su dolor como cántabro y su frustración y angustia como Presidente de los cántabros, al abrirse la posibilidad de que nuestra comunidad quedara relegada en una infraestructura de comunicación básica para nuestro desarrollo. Pero también hemos visto su firmeza y valentía al empeñar su palabra, su carrera y su credibilidad para defendernos. Es fácil imaginar todo lo que se jugaba con esta postura y el duro golpe que le hubiera supuesto una decisión negativa por parte del Sr. Zapatero. Aún así, se ha mantenido firme en su decisión, firme en su defensa de Cantabria y finalmente ha logrado su objetivo. Que cada uno se pregunte a sí mismo, cuántos más se habrían jugado lo que él por defender su tierra. Miguel Ángel, tienes toda mi admiración y apoyo, como lo has tenido siempre y como siempre lo tendrás.
Mi segunda reflexión es para todos aquellos que puedan caer en la tentación de haber considerado este asunto como una batalla que debería terminar con un ganador y un perdedor. Hace muchos años, algunos "gurús" americanos de la gestión empresarial desarrollaron las teorías de negociación basadas en el concepto "win, win", es decir "ganar, ganar", y creo que es un buen concepto. No se trata de pensar que ha ganado el Sr. Revilla y ha perdido el Sr. Blanco, sino sencillamente y en mi opinión, hay que pensar que ha ganado Cantabria y por tanto ha ganado España, porque soy de los que piensan que, todo aquello que sea bueno para una comunidad, lo es para el conjunto del país. Si como todos estimamos, el futuro AVE supone un mayor desarrollo de Cantabria con mayor afluencia de personas, mayor actividad económica y generación de ingresos y puestos de trabajo, todo ello beneficiará a Cantabria por supuesto, pero no tengo ninguna duda de que igualmente beneficiará al resto del país. No olvidemos pues que éste pensamiento de que todos ganamos, es el que debe estar presente ahora y en el futuro en todos los planteamientos que se deban realizar para ésta infraestructura y para todas las demás.
Mi tercera reflexión es para aquellos que, además de no haber expresado ni transmitido a los ciudadanos ningún tipo de alegría ni entusiasmo por el desbloqueo de una infraestructura enormemente importante para el desarrollo de nuestra comunidad, han ido aún más allá en sus mensajes de desgracias y catástrofes vociferando los posibles y supuestos castigos que el ministro de fomento va a imponernos a los cántabros por su "supuesta" derrota en el tema del AVE. Además estos señores no cesan de elucubrar y plantear razones absurdas y de "colegial enrrabietado" para justificar que la respuesta afirmativa del Sr. Zapatero no se ha debido en ningún momento a la gestión del presidente de Cantabria, sino al "supuesto apaño" organizado por el partido socialista para mantenerse en el gobierno de la comunidad. Parece que el único objetivo de estos señores es "conseguir que la sociedad y los ciudadanos estén permanentemente cabreados y con miedo", más que conseguir que tengamos una sociedad en constante desarrollo y unos ciudadanos con mejor calidad de vida.
Señores, no intenten cabrear, destruir y amenazar constantemente, que ya les conocemos todos, arrimen el hombro, sean constructivos y critiquen lo que sea criticable, que nadie se lo reprochará, pero háganlo constructivamente y no para asolar todo lo que vean a su alrededor. La sociedad entera se lo agradecerá, no les quepa duda. Hay mucha gente que lo está pasando mal, muy mal, y hay otra mucha que está preocupada por el futuro, y ni a los primeros debemos añadirles cabreo a sus penurias, ni a los segundos debemos añadirles miedo y desconfianza a sus preocupaciones. Permitan que los ciudadanos, los cántabros y los de toda España, tengan un poco de fe y confianza en el futuro, que además de necesitarlo, se lo merecen. Trabajen y dediquen sus esfuerzos a que ellos estén lo mejor posible y no a que sientan la mayor angustia y el mayor cabreo posible.
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