Espero que nadie piense que modificando ligeramente una frase bíblica, pretenda herir la sensibilidad de los creyentes ni posicionarme como un ser divino. Nada más lejos de mi ánimo. La frase en cuestión seria: ".. y el séptimo día..... siguió trabajando" y yo añadiría y seguí disfrutando.
Efectivamente, ha sido un fin de semana plagado de actos, en el que mi agenda me urgía constantemente a desplazarme física y mentalmente de cada lugar. Gracias a dios que comencé el viernes con Don Quijote, que amablemente me prestó su "Rocinante" último modelo, para que pudiera llegar a tiempo a cada sitio.
Como digo, el viernes saludé a Don Quijote a las 8 de la mañana en la Casa de Cultura de Santoña. Después y pasando por tres ruedas de prensa fijadas cada hora en punto, nos reunimos con "Los trabajadores del mar" (Víctor Hugo) en el Corte Inglés a las 13 horas.
Tras pasar por el mundo de la magia a las 18 horas y por una presentación deportiva, terminamos el viernes acompañando a nuestro presidente en Viérnoles (como es lógico siendo viernes).
El sábado comenzamos con nueva rueda de prensa a las 12, y terminamos tras acercarnos a los libros, al voleibol, al ciclismo, a la fotografía y a la magia en diferentes actos y lugares, acompañando a las gentes del deporte ya bastante entrada la noche.
Finalmente el domingo comenzamos a buena hora de la mañana con el ciclismo, y después buceamos un poco en el mundo de los viajes en una entrevista para un programa radiofónico que trata del tema. Y por la tarde, tras adentrarnos de nuevo en el deporte y asistir a una inauguración, terminamos finalmente, cerca del anochecer, en el mundo de la magia y lo visual.
Afortunadamente, la magia de los medios de transporte nos permite hoy día una movilidad que antes resultaba imposible de hacer. Pero.... Vuelvo a preguntarme: ¿quién dijo descanso?. Un fin de semana completo.
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