Cuando era pequeño, el mundo de los deportes no era aún el fenómeno mediático en el que se ha convertido hoy día. Los medios no realizaban un seguimiento tan exhaustivo ni del deporte, ni por supuesto de los deportistas, y quedaba muy lejos de nuestras mentes el impresionante negocio en el que se ha convertido hoy el deporte, tanto para los medios como para las empresas y patrocinadores. Afortunadamente esto ha contribuido a que tengamos cada vez más y mejores deportistas.
Sin embargo, uno de los deportes que siempre tenía su hueco en las televisiones y en los medios escritos, era el ciclismo. Recuerdo como seguíamos las gestas de nuestros Julio Jiménez, Luis Ocaña, José Manuel Fuente, etc, frente a los intocables Eddy Merck, Gimondi, Anquetil. Para nosotros por entonces, hablar de que los nuestros ganaran en el Tour de Francia, era poco menos que ciencia ficción, pero los seguíamos con pasión. Es agradable recordar cómo, en nuestra inocencia, había algún niño que pensaba que "el grueso del pelotón" era el más gordo de la carrera, o como al oir hablar de "la escapada, los escapados y los perseguidores", había alguno que pensaba que algún ciclista había tomado algún atajo o algún camino más corto.
El ciclismo ha sido y es un deporte admirable por el esfuerzo, la entrega y la vocación de quienes se dedican a ello, y por la admirable labor de trabajo en equipo. Desgraciadamente, en los últimos años y por causas de todos conocidas, lo han convertido en un deporte "bajo sospecha", pretendiendo ensuciar la limpieza y nobleza de los ciclistas. Seguramente, las circunstancias y las personas que han dado lugar a ésta situación sean ajenas a los profesionales ciclistas y sean responsabilidad de personas que han llegado a éste mundo para servirse de él y aprovecharse de él, sin importarle lo más mínimo el daño que pueden causar a los honrados profesionales.
Las carreras ciclistas son acontecimientos de varios días, en los cuales se van alcanzando "metas volantes" y "triunfos parciales", con energía y esfuerzo. Realmente es un reflejo de nuestra propia vida, unos días te encuentras en plena forma y subes los puertos con más facilidad, y otros días te llega "la pájara" y te descuelgas del pelotón. Sin embargo el premio de entrar en la meta el último día es el que en realidad vale. Ese es el objetivo, llegar a la meta final y sentirse orgulloso de haberlo conseguido.
1 comentarios
Pedalear, pedalear y seguir pedaleando. Esperemos que al PRC no nos entre "la pájara" en estos momentos tan cruciales para Cantabria."Pájaras" hemos superado varias durante los treinta y dos años de existencia del PRC, y todas las hemos superado.. Que no nos entre una más en estos momentos puede resultar determinante para Cantabria y para el futuro del regionalismo. No podemos abandonarnos ni a la componenda ni al peloteo ni a la condescendencia, ni a una "comprensión" mal entendida, ni al amilanamiento cuando se trata de Cantabria o lo que es lo mismo los intereses de los cántabros. Nuestra esencia es ésta. Si no la conservamos como alimento vital la pájara nos entrará, la recuperación será poco menos que imposible y la meta inalcanzable. ¡Porque nadie pensará -supongo- que la meta se ha conseguido ya!