Son unos días tristes, unos días en los que la naturaleza al igual que lo hizo hace dos meses en Japón, hace un año en Haití y hace algo más de seis años en Indonesia, y que ahora nos ha azotado en nuestro país, nos ha vuelto a demostrar una vez más lo inmensas y poderosas que son las fuerzas de la naturaleza, y lo débiles y frágiles que somos los hombres cuando se desatan estas fuerzas que no podemos controlar.
Aunque la intensidad del terremoto de Lorca ha sido mucho menor de los ocurridos lejos de nuestro país, no deja de causarnos zozobra y pesar las consecuencias fatales que nos ha dejado, en vidas humanas, en heridos y en pérdidas materiales.
Quiero en primer lugar mandar el más sincero, cariñoso y solidario abrazo a todos los habitantes de Lorca y de la Región de Murcia afectados por el terremoto, y mis condolencias a las familias de aquellos que desgraciadamente han perdido la vida. Igualmente deseo que todos los heridos en el aspecto físico tengan una pronta y total recuperación de la salud, y que todos los "heridos y afectados" en el aspecto mental, puedan superar estos duros momentos de la mejor forma posible, con la ayuda de toda la población y de todos los recursos que las diferentes administraciones han puesto para tal fin.
Son muchas las desgracias personales y familiares a las que nos enfrentamos cuando ocurren situaciones como la de Lorca, y siempre se demuestra el extraordinario grado de solidaridad que hay en la población para colaborar y ayudar a los más damnificados. Por parte de los gobernantes, siempre acuden allá donde hay alguna catástrofe o desgracia, para expresar su apoyo y solidaridad con la población, pero bien es verdad que hay muchos gobernantes en que éstas, son prácticamente las únicas ocasiones en las que se acuerdan de la gente y de sus problemas.
Algunos han suspendido sus actos electorales en solidaridad con las víctimas y afectados por el terremoto. Para ellos, esto es una buena acción no cabe duda, pero sinceramente pienso que sería una mucho mejor acción que esa solidaridad no se redujera sólo a estas ocasiones, sino que se demostrara y se materializara cada día y en cada uno de los desempeños de sus funciones de gobernantes.
Deberían echar un vistazo al corazón y pensar que si están donde están, no es para ego y beneficio propio, sino para servicio y trabajo hacia los ciudadanos.
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