\"Teniendo en cuenta la influencia que ejerce la incidencia periódica de la contingencia alcista de los niveles medios, y su repercusión en los desafíos estructurales de la armonización espontánea, debemos sentirnos medianamente positivos a pesar de que los flecos redundantes que desaceleran los avances conseguidos, supongan un freno adyacente a la reubicación de los ánimos de las partes negociadoras\".
Me imagino la cara que se les habrá quedado a mis queridos lectores al leer éste primer párrafo del post, aunque siempre por supuesto existirá algún entendido de mente privilegiada que se postule como conocedor de lo que he querido decir. Pues bien, se lo aclararé yo mismo, nada absolutamente nada he querido decir ya que no es posible decir absolutamente nada coherente con ese lenguaje y esas palabras vacías.
Y ¿a qué viene esto?, pues sencillamente a que la misma cara que se les habrá quedado a mis lectores, es la misma cara que se nos queda a los demás, y más concretamente a mí, cuando escucho las declaraciones de los líderes del partido de la oposición, tanto en Cantabria como en el estado español.
No dejo de ahondar en la estupefacción y perplejidad que me supone el ver cómo constantemente afirman y niegan la misma cosa, dependiendo de quién hable y sobre qué materia lo hagan. No dejo de preocuparme de que constantemente mantengan sus discursos y afirmaciones negativas y catastrofistas que no ayudan en nada a superar los momentos que vivimos. Y no dejo de enfadarme de que cualquier cosa, absolutamente cualquier cosa que se haga, ellos la enfoquen como un paso más hacia la pobreza y la ruina de nuestro país, de nuestra comunidad y de nuestra gente.
Miren, nosotros las personas que formamos y militamos en el Partido Regionalista, somos y nos sentimos cántabros por encima de todo, y por supuesto que además somos y nos sentimos españoles, y mientras nosotros, empezando por nuestro presidente y continuando con todos los miembros del gobierno, paseamos y difundimos el nombre y las virtudes de Cantabria por cualquier rincón de nuestra tierra y por cualquier rincón de España y del mundo en el que tengamos la menor oportunidad de hacerlo, es decir, mientras nosotros que somos de aquí nos ocupamos en hacernos ver y oír aquí y fuera de aquí, ustedes necesitan que vengan líderes de otros lugares de España para que les den el respaldo y la importancia que parece ser que necesitan y que no son capaces de conseguir aquí en su tierra. Con ustedes Cantabria ha estado y estaría cerrada al mundo, mientras que con nosotros Cantabria tiene sus puertas abiertas de par en par y su nombre se oye cada día más en cualquier foro, ya sea económico, social, cultural o turístico. Ustedes quieren someter a Cantabria al dictado de otros lugares lejanos a nosotros, mientras que nosotros queremos que se considere a Cantabria como una comunidad igual a todas.
Créanme, harían mucho mejor en hablar claro, con palabras comprensibles, con lenguaje que todo el mundo pudiera entender y sobre todo con ideas claras y de futuro sobre la forma de ayudar a que la sociedad mejore, sin convertirla en un constante enfrentamiento y en un constante calvario de dolor de oídos y agotamiento de la mente y del alma para los que les escuchan.
Digan claramente en qué creen, qué cosas harían y sobre todo díganlo con coherencia y claridad, y no hablen de transparencia cuando su mundo es opaco, ni de innovación cuando sus ideas están anticuadas, ni de austeridad cuando nos critican a los demás las medidas que tomamos para ahorrar, mientras ustedes dilapidan su dinero en campañas adelantadas y en carteles y vallas inútiles en cada rincón.
1 comentarios
El problema es que para hablar claro, con palabras comprensibles, hay que tener algo que decir. El lenguaje incomprensible y la ambigüedad son las marcas caracteristicas de una cabeza vacía.