Volvemos de un fin de semana reconfortante, habiendo compartido con muchos cántabros y muchos que no lo eran, unos días de sabor y tradición cántabra en Santiago de Compostela. Allí llegaron ayer domingo los 300 peregrinos que partieron hace algunos días desde Santander y que tuvimos ocasión de desearles buen peregrinar a las puertas de nuestra catedral.
Tuvimos ayer domingo el placer de recibirlos a su llegada a la ciudad y acompañarlos en los metros finales de llegada a otra hermosísima catedral, la de Santiago, acompañados de otros 400 cántabros llegados en autobús desde diversas localidades de nuestra Comunidad. Toda una fiesta cántabra en un lugar emblemático de nuestra historia y de la religión. Hemos disfrutado y nos hemos emocionado al son de las gaitas cántabras y participando de ése espíritu solidario y desinteresado que caracteriza a las buenas gentes.
Momentos y ocasiones como ésta, no tiene uno muchas oportunidades de vivir y disfrutar, y por ello es más reconfortante si cabe el tiempo y las palabras compartidas con los peregrinos, con los que llegaron en autobús para participar en el acto, y con la amabilidad, cordialidad y generosidad que nos han demostrado nuestros anfitriones, los gallegos, a los cuales quiero agradecerles desde éstas líneas su hospitalidad.
Y hoy entramos en otro diálogo completamente diferente, un diálogo en el que quizás encontremos menos comprensión, a pesar de que nuestro Presidente, Miguel Ángel Revilla, expondrá y argumentará con una total claridad, la acción de gobierno y la situación actual de Cantabria.
Nadie, absolutamente nadie que tenga un mínimo de objetividad y sentido común, podrá decir sin incurrir en una total equivocación, que Cantabria no está hoy mejor que ayer, y que mañana estará aún mejor. Sin ninguna vanidad por nuestra parte, pero sin tampoco ocultar nuestro orgullo y satisfacción por ello, podemos afirmar de una forma clara y rotunda que, a pesar de los graves problemas por los que atraviesa el mundo y España, en Cantabria hemos mejorado en todos los aspectos, y que si ahora y en un futuro próximo, hemos de ser un poco más cautos y precavidos, no por ello dejaremos de gobernar y tomar medidas para mejorar las condiciones de vida de nuestros ciudadanos cántabros.
Por todo ello, me gustaría terminar este post con un consejo a la oposición: cuando nos escuchen y posteriormente debatan y discutan, que aporten "luz" en lugar de "calor". Como reza el título, mejor candelas que grados.
1 comentarios
Me hubiera gustado, y mucho, haber sido uno de los partícipes en la marcha de peregrinos a Santiago de Compostela. No he podido y bien que lo lamento. Haber estado en Santiago con un buen número de cántabros y con nuestro consejero de Cultura hubiese sido emocionante. Sin embargo, si yo formara parte del Gobierno de Cantabria no me gustaría seguir teniendo como compañeros de viaje a quienes cuando les conviene no forman parte de los 22 que se supone es el número mágico de diputados que sustentan al Gobierno de Cantabria. Cada vez estoy más convencido que el día 20 de julio se convertirá en fecha señalada que recordaremos como el momento en la que el incrédulo Zapatero pretenderá hacer creíble su tesis ante nuestro Presidente y el pueblo de Cantabria. Y no es eso lo malo, lo peor sería que diéramos credibilidad a quien tiene bien ganado su descrédito.