Hoy he tenido la ocasión de asistir a uno de esos actos en los que uno se queda admirado y sensibilizado de la grandeza humana de algunas personas, que trabajan cada día con una entrega sin igual por y para la solidaridad con sus semejantes.
En una sociedad que se ha vuelto indignantemente materialista e insolidaria, en la que lo único que se tiene en cuenta es la competencia y la carrera hacia el éxito inmediato, y en la que todo el mundo busca vivir lo mejor posible sin preocuparse lo más mínimo de cómo viven los demás, a uno se le encoje el corazón y se le agranda el alma, al comprobar que aún existen muchas personas que lo único que quieren y para lo único que trabajan y dedican sus esfuerzos, es para que aquellos más desfavorecidos tengan la ocasión y los medios de poder aprender, de poder desarrollarse y de sentirse personas como cualquiera de nosotros.
Por ello, quiero escribir sólo unas pocas líneas, en las que no habla ni el Consejero de Cultura, ni el Vicesecretario del Partido Regionalista, y ni siquiera el personaje político y público que soy, sino que simplemente habla la persona, la persona humana que todos somos y que quiere expresar el orgullo y la emoción que he vivido hoy, al asistir junto a mi amigo y compañero Miguel Ángel Revilla y otras autoridades, a celebrar y dar nuestro apoyo a una institución admirable, que hoy cumple 40 años de existencia.
Una institución, el Colegio Fernando Arce, pionero en Cantabria en la atención a las personas disminuidas, que nos hace a los que vivimos y sentimos Torrelavega, sentirnos enormemente afortunados de tener aquí un centro como ellos, dedicado a realizar una de las más admirables tareas humanas, el cuidado y la ayuda a las personas que lo necesitan. Esas personas que, por tener disminuidas sus capacidades, precisan de la ayuda y solidaridad humana más que nadie.
Felicidades por su 40 aniversario, y que no dejen nunca de hacer lo que hacen, el bien a los demás.
Si personas como las que trabajan en éste centro y cuidan a las personas con discapacidad, abundaran mucho más en el mundo, estoy seguro de que todos seríamos mucho más felices. Hace falta que todos nos demos cuenta de que la ayuda y solidaridad con los demás, debe ser una premisa de nuestra vida, una tarea que nunca debemos dejar de lado y que a todos nos proporcionará un estado de ánimo mucho más feliz y solidario.
1 comentarios
Estoy totalmente de acuerdo contigo Javier. La labor que realiza el colegio Fernando Arce es encomiable y admirable, la dedicación hacia las personas más desfavorecidas. Todos deberíamos aprender un poquito de ellos y como bien dices seríamos más felices