Cuando una persona va desarrollándose a lo largo de su vida, va cambiando la perspectiva con la que se enfrenta a los acontecimientos. Así, circunstancias que cuando somos jóvenes nos parecen como mundos insuperables, van dejando de tener importancia cuando cumplimos años y adquirimos experiencia de la vida.
Del mismo modo, hay personas que a lo largo de su trayectoria profesional y laboral, van olvidando que al principio, tenían unos principios que poco o nada tienen que ver con los principios que tienen al final. En las personas que nos ocupamos de los asuntos públicos, ésta es una "mutación" que se produce con preocupante facilidad. Cuando una persona se inicia en su andadura política, lo hace con vocación de servicio público para trabajar por y para los demás. Sin embargo y desgraciadamente, vemos muchos ejemplos en que ésta voluntad de servir al bien común, se va transformando en una necesidad de "elevarse sobre el bien común". Así es fácil caer en la tentación de ocuparse de aquellas cosas que pueden proporcionarle a uno más difusión, más impacto mediático y mejor imagen, en lugar de aquellas cosas que, aunque no tengan ni difusión ni los medios se preocupen de ellas, proporcionan un bien a los ciudadanos, a veces a un pequeño número de ellos, pero ciudadanos igual de importantes que cualquier otro.
Ayer fue domingo, y me ocupé, con agrado y satisfacción, de una de esas ¿pequeñas cosas?.
Digo que fue domingo porque se supone que es una día destinado al descanso y a "compensar a la familia", si es que hay realmente alguna forma de compensarles, de las largas horas de trabajo de cada día y de la escasa compañía que tienen en mi. Afortunadamente son comprensivos, colaboradores y los primeros en animarme a continuar.
Pues bien, ayer domingo, me desplacé a un pequeño municipio de Cantabria para inaugurar la renovada iglesia parroquial de Seña (Limpias). No era un acto multitudinario, no tendrá una gran repercusión en medios, no será titular ni portada de ningún diario, pero para éste Consejero, queda como titular y portada imborrable para mi memoria, la alegría y satisfacción de los vecinos de la localidad y la enorme satisfacción de haber servido una vez más al bien común de todos los cántabros, ¿ocupándome de una de esas pequeñas cosas?.
Para mi no hay "pequeñas cosas", hay trabajo y dedicación al servicio público y al bien común.
2 comentarios
En estas pequeñas cosas se distingue la grandeza de las personas. No dejes que la popularidad te cambie
tus blog, no me los pierdo por nada, en ocasiones me divierten y en otras me emocionan, " MARCANO PRESIDENTE"