Francisco Javier López Marcano

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La luz que no se debe ahorrar

 "No maldigas la oscuridad, enciende una vela" (proverbio chino).

Vivimos tiempos complicados y contradictorios en los que el "ruido" inunda nuestras vidas y parece que controla nuestras acciones, y cuando hablo de ruido, me refiero al nerviosismo, a las discusiones, a las disputas en las que se compite para ver quién es capaz de decir la palabra más alta, a las informaciones tendenciosas que buscan suscitar el griterío y las protestas populares, a las constantes acusaciones de que se hacen las cosas mal, por parte de aquellos que ni las hicieron mejor, ni las harán nunca mejor. El caso es provocar ruido y desasosiego. Y no es un buen camino, todo lo contrario, es un camino que nos sume en la oscuridad y en la desconfianza.

Aquellos que acusan, critican e infravaloran el trabajo ajeno, harían mejor en aportar ideas, soluciones y sobre todo un poco de calma y confianza. Como dice el proverbio chino, es una mala idea quejarse y maldecir la oscuridad, es mejor aportar velas y luz. Pero claro, esto sería pedir demasiado, porque para aportar luz, la primera condición es que deberían tener ellos esa fuente de luz, es decir, deberían tener ideas, soluciones y planes que contribuyeran a mejorar la vida de todos, pero no los tienen. No tienen nada que aportar, no tienen soluciones serias y por eso, porque están vacíos de ideas, lo único que saben hacer es ruido.

Ya lo dijo muy claro Shakespeare: "el barco vacío es el que más ruido hace".

Y yo añadiría que el barco vacío es el barco que va a la deriva. Los demás barcos, los que tienen capitanes y grumetes, marineros y marinos, que de eso saben muchos los pescadores de esta tierra, seguirán navegando. En las tormentas y tempestades que nos cubren, daremos bandazos, nos inclinaremos peligrosamente a babor y estribor, alguna que otra ola gigante azotará nuestra cubierta y nos empapará de agua y sal, pero a pesar de todo esto, seguiremos arriando o izando velas, moviendo el timón a babor y estribor, remando y achicando agua, pero pueden estar seguros de que al final, conduciremos el barco a buen puerto. Y cuando lleguemos a puerto seguro y con la mar en calma, tendremos que hacer balance de daños sufridos, pero de lo que no habrá ninguna duda, es que habremos salvado el barco, la tripulación y a todos los que navegan con nosotros, y tanto nosotros como ellos, nos sentiremos triunfadores y orgullosos de la gesta conseguida. A los otros se les habrán acabado las excusas para hacer ruido, y seguirán como siempre, vacíos. 

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comentarios 4 comentarios
JENARO, EL DE LOS CATORCE

Por favor señor Marcano, el texto es un poco 'esotérico', acláreme si se refiere usted al tema ese de la guía de Congresistas, así sabré si está criticando usted al PP o si critica a los periódicos por darle cancha al PP. Un saludo cordial.

jJOTRUVE

Cuando yo era niño, en mi casa, a falta de velas, encendíamos la candileja. A la luz de la candileja tuve que hacer muchas veces los deberes para llevar a la escuela. Con candilejas, candiles y gran esfuerzo de nuestros mayores salimos adelante. El barco, con grandes penurias, se iba manteniendo a flote. Pero es que NO teníamos energía eléctrica y por lo tanto no la echábamos tanto en falta porque apenas la conocíamos. En la actualidad sucede todo lo contrario y si tuviéramos que volver a la luz de la vela o candileja sería lo que más nos fastidiaría. Seguimos quemando singladuras y llegando a los distintos puertos, pero, estimo, no con la mejor tripulación. Hay quienes formando parte de la tripulación no aúnan esfuerzos, no hacen causa común, se cruzan de brazos esperando que el resto de tripulantes saquen al barco de la tempestad y le mantengan a flote. En la mar sabemos que hay piratas, nos debe preocupar, pero no tanto. Lo peor es cuando algunos están enrolados dentro de la tripulación de nuestro propio barco. Ésos sí que no aportan luz alguna y son los que al menor descuido tiran el “panojazu” y apagan la candileja. Y como el barco se hunda serán los primeros en abandonarlo. Pero, mientras tanto, ésos tripulantes-piratas siguen ahí, y ¡el capitán no los depura!

Roberto

Enhorabuena Consejero, usted no deja de remar, con galerna o sin ella, es un gran ejemplo para su tripulación y estoy seguro que llegará a puerto.

Otro enfoque

" Paris bien vale una misa " (proverbio adoptivo pepero )

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