Realmente podríamos pensar que los días y los meses que nos está tocando vivir se asemejarían a largos túneles de oscuridad y penumbra. Ya sea por los que día tras día miran su bolsillo y lo encuentran vacío, ya sea los que día tras día buscan trabajo y envían curriculum obteniendo la callada por respuesta, ya sea por los que en la ignorancia y falta de saber cometen de continuo tropelías y sinsentidos, parece que estamos en un momento de sombras a las que nada puede oponerse y conseguir que se disipen y desaparezcan.
Pero no, no es del todo cierto. En algunos sitios hay rayos de luz y esperanza, en algunos sitios se trabaja sin descanso para encontrar modos y formas de alumbrar deseos y proyectos, en algunos sitios no dejamos de pensar y proponer alternativas que generen ilusión, confianza, trabajo y posibilidades de mejorar en lo económico, en lo personal y en lo espiritual. En ésta Consejería nos proponemos cada día darle más vida a la cultura, incrementar las posibilidades de mejorar, y dotar de los medios económicos para que todo ello se vaya convirtiendo en pequeñas realidades que, sumando y sumando, contribuyan a generar mayor bienestar en la sociedad.
Por ello invertimos y no dejamos de hacerlo, destinamos recursos para mejorar la cultura en todos sus ámbitos, planteamos ayudas para que los pueblos y ciudades de Cantabria mejoren sus infraestructuras y servicios culturales, y con ello obtener un doble beneficio, a saber, por un lado posibilitar que las personas con buenas ideas y proyectos encuentren un modo de trabajar y llevarlos a cabo, dejando con ello de engrosar las enormes filas de escépticos y desconfiados del futuro, y por otro lado contribuimos a mejorar la formación y conocimiento de la ciudadanía, proporcionándoles más recursos y medios para mejorar sus conocimientos y su saber.
Hemos destinado casi quinientos mil euros, que es una cifra importante, para contribuir a mejorar los recursos, medios y dotaciones de las entidades locales que dispongan de bibliotecas públicas. Inversión que va destinada a sufragar los gastos que originen los proyectos que las entidades presentan en los próximos meses. Es una oportunidad de no sólo mejorar sus dotaciones bibliotecarias, sino de tener la oportunidad de crear trabajos y dinamizar la vida cultural de pueblos y ciudades.
Es una medida que, teniendo en cuenta los difíciles momentos que vivimos, en los que en cualquier sitio donde se mire, lo habitual son los recortes de presupuestos y la disminución de inversión, no deja de ser significativo. Y lo es porque con ello demostramos que, para nosotros, la cultura es muy importante, fundamental para nuestros ciudadanos, porque estamos convencidos de que es una de las vías fundamentales para que el mañana sea más próspero para todos.
El conocimiento y el saber nos hacen más libres, más justos, más humanos y más solidarios y comprensivos con el prójimo.
En Egipto se llamaba a las bibliotecas "el tesoro de los remedios del alma", porque se curaba en ellas de la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás, y nada más cierto que esto. En las bibliotecas y por medio de todo lo que en ellas podemos encontrar, no sólo libros sino y como en el caso de la Biblioteca Central de Cantabria, en la que podemos encontrar desde un museo hasta un cuentacuentos, nos curamos de esa terrible enfermedad llamada ignorancia que es la causa en muchas ocasiones de formas de vivir y formas de actuar muy alejadas de lo admitido en una sociedad civilizada y desarrollada. No basta con estudiar los libros de texto, hay que aprender de otras muchas cosas. Vemos a personas con su excelente formación académica, cuya forma de vivir, y cuando hablo de forma de vivir me refiero a lo que hacen, lo que dicen, lo que manifiestan y lo que escriben, deja bastante que desear. Sí, es verdad que han estudiado y han aprendido, pero seguramente no han leído y por eso no conocen y parece ser que no tienen intención de conocer, y como alguien dijo una vez, "la mejor receta para la ignorancia perpetua, es estar satisfecho con sus opiniones y contento con sus conocimientos".
Grave error de las personas y por lo que a mí respecta, seguiré luchando e insistiendo en que debemos estudiar en efecto, pero también debemos conocer. Y esto se logra leyendo, viendo, observando, releyendo y cultivando esos sentidos vitales que nos hacen, como su propio nombre indica, vivir y vivir mejor.
Por ello no dejo de recomendar y profundizar en la necesidad y valía de nuestras bibliotecas. En ellas encontramos libros, pero también otras actividades igualmente enriquecedoras, que nos acercan al conocimiento.
En la Biblioteca Central de Cantabria, además de sus miles de volúmenes de todos los tipos y de todas las ciencias, hay exposiciones, como la del ámbar, hay actividades diversas como la "Quincena de la Cultura Japonesa" que se inicia la próxima semana, hay conferencias y charlas como las que se han realizado hace pocos días en el homenaje a Miguel Hernández. En fin, un amplio abanico de posibilidades para dedicar el tiempo a actividades agradables y enriquecedoras.
Además queremos en la Consejería, que las demás bibliotecas públicas de la comunidad, dispongan igualmente de una amplia oferta de servicios para los habitantes de los pueblos cántabros. Por ello la orden reciente en la que se dedican casi 500.000 euros para promover y financiar proyectos que desarrollen las entidades locales que dispongan de bibliotecas, bien proyectos de ampliación de sus fondos o proyectos enfocados a otras actividades que se desarrollen en las mismas.
Espero que haya muchos proyectos, animo a todos a que los presenten y seguiremos de esta forma eliminando túneles que nos impidan a nosotros y a nuestros hijos, ver y disfrutar más ampliamente de la vida.
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