"Yo creo que la cosa más importante en este mundo, no es dónde estamos, sino en qué dirección nos movemos". (Goethe).
Van transcurriendo los días de éste verano de 2010, y los que no hemos podido destinar aún ningún día a disfrutar de unas vacaciones, y hemos estado al pie del cañón de nuestras obligaciones y trabajos, vamos observando a los que sí las han tenido, la energía y la recarga anímica y mental que han podido acumular en los días de descanso, para poder aguantar de nuevo esos 11 meses de trabajo que vuelven a presentarse por delante.
Podría decir que al verlos siento algo de envidia, y por supuesto siempre hablando de envidia sana, pensando en los días que hayan estado en el mar, en la montaña o viajando a lugares lejanos y exóticos, cerrando los conductos mentales de las preocupaciones y cargas del trabajo, y procurando llenar sus pulmones de aire puro, sus ojos de paisajes variados y atractivos, y su estómago de suculentos platos y manjares de otras tierras y lugares, pero la verdad es que no, no es así, no siento esa envidia, aunque haya estado y esté a diario en mi lugar de trabajo y cumpliendo múltiples compromisos, porque a mí, lo que de verdad me gusta y apasiona, es el trabajo, mí trabajo, ése que desempeño a diario para hacer de nuestra tierra un lugar único en el mundo.
Por eso, y a pesar de que en algún momento sienta el cansancio del continuo trasiego, y aunque no en algún momento, sino en cada momento del día me sienta culpable por restarle dedicación a mi familia y a mis amigos, he de decir que el trabajo es lo que me da vida. El trabajo es lo que me proporciona energía, ideas, ganas y es lo que hace que mi mente no deje de funcionar, pensando e imaginando continuamente proyectos para mejorar nuestra comunidad.
Además he de decir en honor a la verdad que, lo que citaba antes de mares azules y playas doradas, campos verdes y valles coloridos, montañas y caminos rurales encantadores, aire puro en los pulmones, y suculentos platos y alimentos que llevar al estómago, en mi opinión como en Cantabria, en ningún sitio, y como tengo la fortuna por mis obligaciones y compromisos, de estar continuamente recorriendo cada rincón de nuestra tierra, puedo disfrutar de todo ello sin dejar de trabajar. ¿Para qué me habría de ir por tanto a algún otro lugar a disfrutar de lo que tengo en mi tierra?
Además, y el domingo lo pudieron comprobar las miles de personas que estuvieron en las fiestas de Torrelavega, si podemos disponer de un exquisito manjar dulce, nuestro riquísimo hojaldre, como postre para alimentar los sentidos, ¿qué más se puede pedir?.
2 comentarios
¿Qué más se puede pedir? Que el Gobierno se ponga las pilas con RYR. Queremos ser base.
¿Qué más se puede pedir? Si por pedir fuera, sólo con dar rienda suelta a la imaginación y analizar lo que se me "pasa por la cabeza" ¡oh! enseguida me llega al recuerdo aquello de "¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son". Me da la sensación de que los autores de siglos pasados sentaban cátedra más que los contemporáneos. Ahora se premia mucho, muchos premios, muchos Nobel. No sé, no sé, ¿será errónea esta apreciación mía?