Dice una sentencia anónima: "siembra un pensamiento, recoges un acto; siembra un acto, recoges una costumbre; siembra una costumbre, recoges un carácter; siembra un carácter, recoges un destino".
Son ya muchos, muchos años los que hace desde que las personas que comenzamos a preocuparnos por los intereses de Cantabria y de los cántabros, venimos sembrando pensamientos, actos e ideas, y en todos estos años hemos conseguido afianzarnos como fuerza política de primer orden en la comunidad, gobernando en la región y en muchos ayuntamientos, y sembrando ese carácter regionalista que nos permite vislumbrar día a día un mejor destino para nuestras ideas y nuestros proyectos.
En estos largos años y partiendo desde cero, hemos sabido construir y formar un partido, unos ideales, unos proyectos y unas ambiciones, y lo que es más importante, hemos sabido trasladarlos a la sociedad cántabra de forma que en cada consulta electoral, el número de personas que nos ha ido dando su confianza se ha ido incrementando sin cesar.
Ha habido de todo, alegrías y penas, triunfos y derrotas, risas y lágrimas, que todos estos son ingredientes necesarios para crear y hacer crecer cualquier proyecto de la vida. Hemos pasado años en minoría y soledad, y hemos tenido años de plenitud y compañía. Pero en todos estos años, absolutamente en todos, lo que nunca nos ha faltado es un comportamiento digno, una forma digna de trabajar y pelear por nuestros ideales, y una digna visión y misión que creemos necesaria para Cantabria y los cántabros. Y todo ello siempre se ha basado en sostener nuestras ideas partiendo de una "mente digna", sin retorcimientos ni torceduras, sin falsedades ni engaños, sin políticas de acoso y derribo basadas únicamente en conseguir que el oponente pierda la batalla. No señores, las batallas hay que ganarlas venciendo por ser el mejor, no consiguiendo que el oponente sea peor que nosotros. No podemos caer en la estrategia pobre y ridícula de conseguir que los electores elijan lo menos malo, debemos conseguir y luchar para que siempre tengan la posibilidad de elegir lo que ellos crean mejor.
Y cuando alguien aprovecha cualquier circunstancia que le sale al paso, para retorcerla de tal forma que no se parezca en nada a la realidad, ni actúa dignamente ni por supuesto es poseedor de una mente digna. Lo hemos visto en la oposición, solicitando una comisión de investigación sobre una sociedad que en este momento, está en el sentido positivo de la palabra y en su funcionamiento, a años luz de cómo estaba cuando la gestionaron ellos. La dejaron mal, la hemos venido arreglando y en lugar de reconocerlo, tuercen la verdad y piden comisiones. Sinceramente increíble.
Y además, en los últimos meses vemos como algunos grupos mediáticos, contribuyen diariamente a esta estrategia de retorcer las cosas, simplemente porque no les gustan los que gobiernan, o quizás porque no pueden obtener de los que gobiernan algunas prebendas que quisieran. En cualquier caso, hemos de tener cuidado con los medios, ellos tienen su negocio y sus clientes, y por encima de sus supuestos ideales, sus objetivos son claramente vender, y cuanto más mejor. Y últimamente parece que vende más lo oscuro y retorcido que lo transparente y real.
A algunos les puede superar la influencia mediática, pero a los que tenemos las ideas claras no nos van a confundir.
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