Dice una sentencia de Fichte que "tus obras y nada más que tus obras determinan tu valía". Me permito añadir a ésta sentencia una continuación de cosecha propia que diría algo así como "... y tus palabras y nada más que tus palabras determinan tus intenciones".
Sirva ésta introducción para realizar una breve síntesis comparativa entre las obras de unos y las palabras de otros.
Las obras y acciones corresponden, como todos podrán imaginar, a los que desde hace ya bastantes años gobernamos y lo hacemos con sentido común y teniendo como primer y fundamental objetivo el bienestar de los cántabros y el desarrollo de nuestra comunidad en todos los aspectos que proporcionen una mayor calidad de vida de nuestros conciudadanos. Objetivamente no puede haber nadie que posea un mínimo de sentido común y que no esté condicionado por intereses personales, partidistas o de otro tipo, que encuentre argumentos para negar que Cantabria crece, se desarrolla, mejora, avanza y pueda presumir de estar a la altura, en todos los aspectos sociales, económicos y culturales, de las comunidades de nuestro estado más avanzadas. Hemos crecido y estamos con los primeros porque, a pesar de nuestro pequeño tamaño y nuestra menor población, nos hemos esforzado en planificar, invertir y trabajar en mejorar nuestra tierra y mejorarnos a nosotros mismos. Así pues los hechos y realidades, objetivamente considerados, nos dan cada día la razón. Por ello y según la sentencia con la que he iniciado éste post, nuestras obras determinan nuestra valía, y nuestra valía está reafirmando nuestro diario compromiso con Cantabria, pese a quién pese y duela a quién duela.
Sin embargo, cada día y desde hace ya mucho, demasiado tiempo, nos desayunamos con palabras de representantes del Partido Popular que hablan de catástrofes, almorzamos con más palabras que hablan de mentiras e incumplimientos, y cenamos y nos disponemos a dormir con más palabras aún que hablan de retrocesos, fracasos, ruinas y caos generalizado en nuestra Comunidad. Personalmente me siento algo aburrido de éste "discurso sostenido", basado en una realidad que aunque a ellos les gustaría que existiera, no existe y está infinitamente lejos de existir, y del que únicamente cabe deducir una conclusión, que también es la misma de siempre: ellos quieren que las cosas vayan mal, porque suponen que eso hará que a ellos electoralmente les irá bien. Además de aburrido y cansado por éste "constante y aburrido discurso" catastrofista, me siento apenado e indignado por las intenciones que se deducen del mismo. ¿Cómo alguien que pretende ser un gobernante puede preferir que las cosas para los ciudadanos y la comunidad vayan mal, solamente para que a sus intereses les favorezcan?. Me parece una postura y unas intenciones que deberían ser tenidas en cuenta por los votantes cuando sea tiempo de otorgar confianzas a unos y otros.
Y ya que estamos en un mundo que apuesta cada día más por la ecología, por la protección del entorno y del medio ambiente, por las energías renovables y el desarrollo sostenible, me pregunto, ¿por qué no se plantean los señores del Partido Popular por adaptarse a éstas concepciones vitales e introducen algo de ecología y energía renovables en sus palabras, para pasar de ése "discurso sostenido" a un "discurso sostenible" que aporte algo de aire puro a nuestra vida política?.
1 comentarios
Pues el discurso de Dolores Gorostiaga parece más "sostenido" que "sostenible". Si lo sabré yo. En una ocasión se la oyó decir algo así como "al enemigo, ni agua", a lo que otra persona le replicó "no, Lola, no, al enemigo puente de plata", respondiendo ella a su vez "de eso nada". Ante estas dos posiciones yo me pregunto ¿cuál es el discurso más sostenible?