Entre las muchas cosas buenas que tenemos cuando somos niños y que desgraciadamente vamos perdiendo a medida que crecemos, hay dos que destacan sobre todas: la inocencia y la imaginación. Son dos cualidades fundamentales para nuestro desarrollo mental y cultural.
La inocencia nos permite de pequeños ver, conocer y aprender las cosas tal y como son o se presentan en nuestra vida. A medida que perdemos la inocencia y vamos adquiriendo normas y formas de vivir, nuestro conocimiento y aprendidaje se van viendo cada vez más condicionados por prejuicios y corsés establecidos.
Igualmente la inocencia nos permite tener imaginación. Cuanta más inocencia y menos prejuicios, más somos capaces de imaginar cosas y de dibujarlas en nuestra mente sin guiones preestablecidos.
La evolución tecnológica que cada día nos presenta todo más visualmente, va dejando cada vez menos margen a la imaginación. Por ello es bueno y necesario utilizar las cosas que tenemos a nuestro alcance para no perder tono en ese rincón vital de nuestro cerebro que es la capacidad de imaginar. Y una de esas cosas son los libros. Cuando leemos un libro, cada uno somos capaces de imaginarnos lugares, hechos, paisajes y gentes de una forma diferente, por muy descriptivos que sean los argumentos del autor, y así una misma historia contada en un libro, se convierte en miles de historias diferentes leídas por multitud de gentes.
Y es fundamental que lo hagamos desde temprana edad, desde los comics y los cuentos, para poder llegar cuando somos más adultos a las obras maestras de la literatura.
Es un buen consejo, empezar con el Capitán Trueno y terminar con Don Quijote. Y todo esto lo podemos encontrar en la Feria del Libro que abrirá mañana 30 de abril, sus puertas y "sus miles de historias" para todos los cántabros en los Jardines de Pereda. No se lo pierdan.
1 comentarios
Tierne razón, si todos fuéramos mas inocentes e imaginativos y menos ignorantes y ambiciosos, el mundo tendría muchos menos problemas. Felicidades por su blog