No es habitual que yo escriba un post hablando de asuntos que no conciernen directamente a Cantabria, y en particular a los asuntos de la política cántabra y de mis áreas de responsabilidad en el gobierno autonómico. Alguna que otra vez he escrito alguna cosa de la política nacional o de algún tema de otras autonomías. Hoy sin embargo, escribo unas líneas acerca de lo que está ocurriendo en ese mundo que teniéndolo tan cercano de nuestras tierras, lo tenemos demasiado alejado en el pensamiento y en la forma de ver la vida.
Me estoy refiriendo al norte de África, a la zona del Magreb, que está viviendo desde hace ya bastantes semanas un período de cambios y convulsiones sin precedentes.
Mi reflexión que no pretende ser otra cosa que un íntimo pensamiento y sentimiento y que por supuesto no pretende dar lecciones a nadie sobre la personalidad humana, va encaminada a analizar la personalidad de los diferentes líderes que se han visto inmersos en la ola de protestas y reivindicaciones de sus respectivos pueblos.
El primero fue Ben Alí en Túnez. Aquél hombre, como muchos de sus colegas de países vecinos, llevaba en el poder varias décadas y según parece había convertido el país en el paraíso de unos pocos y en el infierno de los más. Entre la población, mayoritariamente joven y con un grado de formación y cultura mucho más elevado que sus padres y abuelos, se empezó a extender como es lógico una enorme ansia de libertad y justicia que les devolviera la dignidad y la ilusión por vivir. Comenzaron sus protestas y concentraciones y, en pocos días, lograron sus objetivos consiguiendo que el dictador saliera del país, no sin antes haber realizado, según se dice, un buen expolio de la riqueza del país. Tras ello, la población ya ha comenzado a organizarse, les costará tiempo, mucho tiempo, pero lo lograrán.
Después le llegó el turno a Egipto. Con las mismas premisas y las mismas reivindicaciones, el pueblo se echó a la calle de forma ordenada, organizada y pacífica, para pedir a su presidente de varias décadas, Mubarak, que abandonara el poder. No le pedían que se fuera del país, pero sí que abandonara el poder. También este dictador había convertido su país en su finca particular. En éste caso costó algo más de tiempo y sobre todo la complicidad del ejército con la población, pero al final consiguieron que el dictador también se fuera incluso del país.
Y ahora le ha tocado a Libia y aquí es donde encontramos la gran diferencia. Allí hay un dictador Gadafi que, además de pensar que el país es suyo y que la población que pide libertad no son más que "drogadictos y borrachos" tal y como los ha definido en alguna declaración, tiene unos hijos que no hacen más que decir que allí no pasa nada mientras esperan su turno de hacerse con el botín, es decir el poder en su país, y este hombre parece que está dispuesto a convertir aquella tierra en un cementerio.
Y yo me pregunto, ¿qué puede llevar a un hombre a llevar el infierno y la guerra a su país, la desolación y la ruina a sus habitantes, con tal de mantenerse en el poder?. La verdad es que por más que lo pienso, no puedo encontrar ninguna justificación.
Nosotros, los hombres y mujeres libres del mundo occidental, deberíamos echarles una mano y ayudar a la población a conseguir su libertad. Hemos visto demasiadas veces en la historia de la humanidad los desastres que pueden originarse por no ser inflexibles con esos personajes que, prefieren que mueran cientos y miles de personas, antes que dejar un poder que piensan que es suyo y solo suyo.
2 comentarios
¿ Quien arma a estos tiranos? ¿ No somos cómplices todos los ciudadanos libres de la europa occidental, cuando permitirmos que nuestros gobiernos sigan suministrando el arsenal con el que se masacra a cientos de miles de ciudadanos de paises no tan libres como el nuestro?¿Acaso no somos cómplices de estas aniquilaciones masivas cuando permitimos que estos reyezuelos acampen a sus anchas con todo su séquito en los Campos Elyseos? ¿ Y cuando permitimos que el Jefe de un Estado extranjero se permita el lujo de no dar la mano a la reina porque es una mujer ? ¿ Por qué se supone, digo yo, que tenemos que recibir a bombo y platillo a estos tipejos, en lugar de echarles a la Corte Penal Internacional encima? Estoy completamente de acuerdo con el Post, pero creo que los ciudadanos de este mal llamado mundo occidental libre, tenemos mucho que reflexionar, porque no somos tan libres cuando nos vemos obligados a aguantar tanta miseria.
Los paises occidentales son muy llamados a negociar con dictadores sean hijos de Alá, sean budistas, sean de la internacional socialista o de la liberal. La cosa es hacer negocio: petróleo, armas, hipocresía a raudales........ El pueblo es lo de menos, nadie le tiene en cuenta. Ahora bien, cuando por las circunstancias que fueren ese pueblo se revela, esos hipócritas paises del ¿mundo libre? aparentan sumarse a la causa para que, termine la cosa como termine, seguir haciendo negocio. Y vuelta a empezar.