No me ha gustado como ciudadano de a pie, no me ha gustado como persona que dedica su vida y su tarea diaria a trabajar para y por el bien de los ciudadanos, no me ha gustado como representante de un partido político que en el ámbito del estado español sería considerado de los "minoritarios", y sobre todo no me ha gustado como político. Por más que se trate de explicar, de justificar y de argumentar, no existe en mi opinión ninguna razón ni causa, absolutamente ninguna, a excepción de causas de fuerza mayor que nadie desea, que justifique la ausencia del líder del mayor partido de la oposición española en el Congreso de los Diputados en el segundo día del debate del Estado de la nación.
Los ciudadanos, esos cientos de miles de personas a las que recurrimos cada cuatro años para que nos den su confianza, no pueden ver que nosotros, una vez que la hemos obtenido, no asumimos nuestras tareas y obligaciones. No es honroso ni ético que aquellos a los que les llenamos los oídos de promesas y de ilusiones, y que a cambio nos otorgan un valioso tesoro que es su voto, vean que luego nos olvidamos de ellos y de nuestras obligaciones para con ellos. Nos eligen para trabajar para ellos y dentro de ese trabajo una parte fundamental es representarles en la cámara, y cuando además se trata de un pleno y de un debate del calibre del estado de la nación, es injustificable no cumplir con nuestro trabajo.
Como político con una inmensa vocación por mi trabajo y una permanente dedicación a él, no puedo por menos que enfadarme por estos injustificables comportamientos porque, desgraciadamente, estos comportamientos son los que contribuyen a que en la ciudadanía y en la opinión pública se generalice la idea de que todos somos iguales, y que a los políticos lo único que nos preocupa es obtener un sillón. Yo me niego en rotundo a que se me adjudique una determinada etiqueta porque alguno de mis colegas deje de cumplir con sus cometidos.
Como representante de un partido pequeño en el ámbito del estado, me parece una total falta de respeto y una clara declaración de intenciones por parte del Sr. Rajoy, su ausencia hoy en el Congreso cuando les correspondía hablar a los representantes de los partidos del grupo mixto. Esto significa claramente que al Sr. Rajoy le importa muy poco lo que digan y piensen los representantes de miles y miles de ciudadanos que dan su voto a estos partidos, y no debería olvidar nunca que todos, absolutamente todos debemos y podemos contribuir a que nuestra nación mejore y continúe desarrollándose. Todos somos necesarios, todos tenemos voz y voto y a todos se nos debe y se les debe escuchar.
2 comentarios
Conclusión: Si a los partidos mayoritarios -como es el caso del PP- les importa poco los partidos minoritarios que hoy tienen representación en las Cortes, lo que tendríamos que hacer los del PRC es presentarnos a las generales y estar presentes en el Parlamento español. Si a los partidos minoritarios actuales se les desprecia de esta manera, seamos uno más. Tal vez algún Presidente necesite de nosotros para completar mayorías. Entonces sería el momento de dar las respuestas adecuadas cara a velar por los intereses de Cantabria y España. Si no quieren caldo, taza y media.
Totalmente de acuerdo contigo, Javier. El debate sobre el Estado de la Nación es la traca final del año parlamentario. Entiendo que las intervenciones de la primera jornada son las que pueden tener más tirón mediático por ser las de los dos partidos mayoritarios. Pero me parece sencillamente indecente que el Sr. Rajoy decida no ocupar su escaño el segundo día cuando intervienen el resto de los grupos; sea por lo que fuere, tomó una decisión inaceptable porque es diputado todos los días, representa a sus votantes todos los días, es su responsabilidad todos los días, incluyendo los momentos en que tienen voz el resto de partidos representados. Lamentablemente tengo que deducir que además de decir sólo lo que le interesa, también escucha sólo lo que le interesa y cuando le interesa. ¿Dónde queda lo que interesa a los ciudadanos?