Todos tenemos vocaciones, pasiones y aficiones, y desafortunadamente no son muchos los momentos que nos brinda la vida para disfrutar de ellas en toda su amplitud, y aún menos las ocasiones en que puedes disfrutarlas de forma simultánea. Por eso me considero inmensamente afortunado de haber tenido la ocasión el lunes 10 de mayo de disfrutar de todas ellas a la vez.
Ha sido durante la visita que un grupo de escolares han realizado al Parlamento de Cantabria, que se contempla en la iniciativa "Conoce el Parlamento", y con los que he tenido el privilegio de convertirme en su anfitrión y guía.
Les he enseñado y explicado, como veterano profesor que soy, qué es la Cámara, cómo funciona y por qué es bueno para los ciudadanos tener un Parlamento y poder dialogar en él. Por suerte para ellos, los jóvenes de hoy día van adquiriendo una cultura democrática que redundará en una sociedad más justa y próspera.
Junto a ésta pasión de la enseñanza, les he hablado de mi vocación política, esa vocación que te impulsa a dedicarte en cuerpo y alma a trabajar para el bien de los ciudadanos, sin mirar horas, días, fiestas ni vacaciones. El político vocacional que trabaja para el bien ciudadano, no debe entender nunca de fiestas ni vacaciones.
Y finalmente les he hablado de mi afición favorita, que no es otra que la fidelidad con uno mismo y con los demás, la fidelidad a los compromisos y a sentir la satisfacción de ver cómo vamos mejorando nuestra cultura, nuestro turismo y nuestro deporte, para que todos nos sintamos más orgullosos de lo nuestro.
1 comentarios
Totalmente de acuerdo. Así es. Eso es lo que debemos hacer todos para inculcar a los más jóvenes nuestra cultura, nuestros valores y defender sobremanera lo nuestro. Desde Cultura parece que se está haciendo. ¿Y desde Educación? Yo no lo tengo tan claro.