Con la emoción hemos vivido este domingo el enorme éxito que ha tenido la celebración en Madrid de la Gala de la Música Popular de Cantabria. Un éxito sin precedentes en el que se incorporaba en esta edición como novedad la danza, y en el que alrededor de unos 200 participantes han llenado con música y baile el Teatro Monumental de Madrid. Emocionante ver y escuchar las danzas y los cantos de nuestra tierra en la capital del estado. Una capital en la que sus habitantes, personas que desde hace muchas décadas nos visitan cada año en sus descansos laborales, ha respondido igualmente a en este acto con la asistencia de más de dos mil personas. Ha sido necesario incluso colocar unas pantallas en el exterior, dado que a causa del aforo y la masiva asistencia, ha habido unos cientos de personas que no pudieron entrar y disfrutarlo en vivo. Para ellos nuestra admiración y agradecimiento, y por supuesto nuestra eterna y constante oferta de hospitalidad en nuestra comunidad.
En mi calidad de Consejero de Cultura he tenido la ocasión de abrir el acto, y nuestro presidente Miguel Ángel Revilla ha sido el encargado de clausurarlo. Ambos hemos expresado nuestras señas de identidad cántabra, que se transmiten y viven en éstas manifestaciones culturales. Cantabria, como ha dicho el presidente, es una tierra que está abierta y acoge a todo aquel que la quiera y la sienta.
Con emoción hemos vivido también ésta semana pasada, la celebración del Congreso Internacional de Calidad Turística, en el que se han hablado de muchas ideas y se han hecho muchas reflexiones para mejorar el turismo y la calidad de los productos y servicios que ofrece. Emoción por ser la sede elegida para éste congreso, y emoción por el éxito en su organización, desarrollo y reflexiones. El turismo para ganar en calidad, debe dejar de basarse en los precios mínimos, para pasar a basarse en las emociones, en las experiencias y en las sensaciones. La mejor forma de que los turistas y visitantes alcancen un alto grado de satisfacción, es conseguir que las sensaciones y emociones que vivan se conviertan en experiencias inolvidables. En Cantabria apostamos por ello desde hace años, de ahí que nuestro "Cantabria Infinita" se enfoque a llenar ese espacio de sensaciones que nos conviertan en elección preferida.
Con el corazón hemos despedido estos días también a dos personas triunfadoras, cada uno en su ámbito. Por una parte al futbolista Juan Carlos Arteche, cántabro a quién todos despedimos hace unos días, y por otra parte el editor y empresario "Pancho" Pérez González que, aunque bonaerense de nacimiento, era cántabro de corazón. Para ellos nuestro más sentido recuerdo y para sus familias, nuestro más cordial abrazo. No los olvidaremos.
Finalmente con la razón debemos pensar en dos noticias o actos ocurridos los días pasados. Por una parte el asunto del puro del presidente, del cual ya dejé mis reflexiones hace unos días y que por mi parte no merece más comentario. Sólo decirle al Sr. Diego que utilizando la razón y un mínimo de sentido común, no debería haber hecho ninguna de las dos cosas, a saber, la primera su acto hacia el puro y la segunda convertir el tema en un espectáculo basado en su buena educación y la presunta falta de educación e higiene del prójimo. La buena educación Sr. Diego consiste en decir a la persona que pudiera hacer alguna cosa que no vemos bien o nos molesta, que sus actos no están bien, y la buena educación también consiste en saber aceptar que lo que para unos puede valer, para otros quizás no valga. Pero todo ello basado en la palabra y no en actos a escondidas. Pero eso sí, con palabras coherentes y que tengan como premisa principal el respeto al prójimo y a su calidad de persona, y no con palabras como las que tristemente hemos escuchado hace unos días en boca de un alcalde de su partido, y referentes a su opinión sobre una mujer recientemente nombrada ministra del gobierno de España.
Como persona y como político, me niego a que el ejemplo que transmitimos a los ciudadanos sea el expresado por usted con hechos y su colega con palabras.
Rectifiquen, discúlpense y no transmitan esa permanente negación y descalificación de todo cuánto les rodea.
0 comentarios