Francisco Javier López Marcano

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Cientí­ficos, mercados y patrimonios

Antes de expresar ninguna otra opinión o convicción, quiero dejar claro en estas primeras líneas mi absoluto respeto por los científicos y por la calidad y minuciosidad del trabajo que realizan. Estoy plenamente convencido de que sus trabajos, opiniones e informes, siempre están basados en profundos y exhaustivos estudios, en laboriosos análisis y seguimientos, y por lo tanto es imposible desde cualquier punto de vista el dudar de que sus conclusiones y opiniones, siempre son realizadas y expuestas sobre las mejores bases del conocimiento en su ámbito de actuación. Por tanto, nada que objetar a sus trabajos e informes, si nos atenemos única y exclusivamente a una de las dos partes que siempre existen en cualquier asunto de la vida, en este caso, la parte científica y de conservación del patrimonio en las máximas condiciones de seguridad, higiene, asepsia y protección frente a factores externos que puedan alterar la soledad del patrimonio.

Tampoco quiero desde aquí exponer argumentos que supongan ningún tipo de pegas al informe del CSIC, entre otras cosas porque como ya he manifestado, oficialmente no disponemos del estudio e informe, y antes de expresar cualquier opinión oficial, deberemos conocerlo y debatirlo entre los miembros del Patronato de Altamira, y hasta que eso ocurra, no podremos tener una postura oficial sobre el asunto.

Lo que sí quiero en definitiva, es expresar un sentimiento y opinión como ciudadano de a pie, como persona enamorada y apasionada por la cultura, la historia y los legados que nos han dejado nuestros antepasados, y como firme defensor de la "socialización de la cultura". Pienso y así lo he manifestado en multitud de ocasiones, que la cultura es y debe ser para todos, sin distinciones de ningún tipo, sin restricciones de ningún tipo, y sin exclusiones de ningún tipo. Y en este sentido, pienso igualmente que el patrimonio histórico y cultural de Cantabria, entre el que evidentemente se encuentran las Cuevas de Altamira, debería estar al alcance de todos aquellos que quieran y deseen verlo y disfrutar de él. Todos los patrimonios culturales e históricos deberían estar accesibles, aunque lógicamente con las medidas de seguridad, de protección y de conservación que cada uno de ellos requiera. No todos los patrimonios requieren las mismas medidas de seguridad para su perfecta conservación, y en el caso de Altamira soy el primero en defender que las medidas de seguridad y protección deben ser extremas. Pero dicho esto, si esas medidas llevan a que el patrimonio se cierre y que nadie pueda visitarlo, me pregunto, ¿de qué vale el patrimonio?.

Si me permiten hacer un símil, aunque soy consciente de que no tiene nada que ver, con el aspecto financiero y económico de nuestra sociedad, diría que a raíz de los acontecimientos ocurridos en los últimos años, las personas, empresas y entidades financieras que poseen patrimonio, es decir del dinero, han decidido "cerrar el grifo" y manejar todos los hilos solamente entre unos cuántos "expertos financieros". Ellos son los que fijan las reglas, los que deciden cuándo y cómo aflorar el dinero, y los que determinan el acceso o no acceso del resto de los mortales a recursos económicos y financieros, sin tener en cuenta las necesidades y opiniones de los ciudadanos y personas de la calle que son las que al final trabajan, compran, gastan y viven. Y me pregunto, ¿a qué nos lleva esta situación?, muy fácil, a retroceso e involución, a dificultades y desconfianza, a desconocimiento y desapego.

Pues bien, yo diría que los científicos, a la hora de expresar sus conclusiones, también deberían tener en cuenta que, además de ellos y de su parte científica, existe otra parte formada por mucha gente interesada en la historia, en la antigüedad y en la cultura, a las que les gustaría poder disfrutar de los tesoros que tenemos. Si no se les permite, al final dentro de no sé cuántos años, tendremos un patrimonio de la humanidad que sólo habrán visto unos cuantos expertos y científicos, de los cuales habrá que fiarse para seguir creyendo que el patrimonio sigue allí.

No es una expresión y postura oficial lo escrito más arriba, pues como ya dije, hasta conocer el informe en profundidad y debatirlo, no podremos expresarnos con conocimiento y base sólida. Es solamente la opinión y el sentir de un ciudadano que creo comparten muchísimos otros ciudadanos de nuestra comunidad y del mundo entero.

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comentarios 1 comentarios
Eva

Siento discrepar con usted, Sr. Marcano. No soy científica. Soy historiadora del arte y,como tal, adoro el patrimonio y me gusta disfrutar de él. Pero también estoy de acuerdo con la visión proteccionista de los científicos que estudian el estado de conservación de dicho patrimonio. Cantabria posee uno de los mayores tesoros en el ámbito de las pinturas rupestres del mundo. Pero no podemos obviar que su deterioro ha sido infinitamente mayor en los años que van desde su descubrimiento hasta la actualidad que en todos los siglos anteriores. Afirma usted que, si no se nos permite disfrutar del patrimonio, dentro de unos años sólo podremos fiarnos de unos pocos privilegiados que pueden verlo. Mi opinión es que, quizás, si se nos permitiese verlo, nuestras próximas generaciones sólo podrán saber que existió gracias a los libros que hablen de ello. Esas pinturas tienen unos 15.000 años de antigüedad. Sinceramente, creo que dentro de otros 15.000 años, nadie podrá disfrutar de ellas. Y eso implica que algo se hizo mal.

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