Cantabria es una comunidad cuya economía y ocupación de población activa se basa en más de un 50% del sector terciario o de servicios. Esto es así y va creciendo cada año, debido a que somos una comunidad muy atractiva para el turismo, ya sea de montaña, de playa, rural o cultural, y que recibe cada año miles y miles de visitantes.
Somos la región más rica del mundo en yacimientos del Paleolítico, con las numerosas cuevas que poseemos y con la de Altamira como bandera de un Patrimonio de la Humanidad que todos deberíamos tener la oportunidad de conocer. Llevamos años esforzándonos e invirtiendo en cuidar, mejorar y engrandecer nuestro patrimonio histórico y cultural, así como modernizando y asegurando la calidad de nuestros establecimientos hosteleros. Cantabria ha hecho, hace y seguirá haciendo todo lo que está en su mano y su esfuerzo le permite, para asegurar que todos los que nos visiten, se encuentren como en su casa y contribuyan a difundir las bondades, no sólo de Cantabria, sino de todo el estado español. Pero solos no podemos lograrlo, es necesario que nosotros cuidemos y mejoremos lo que hay, es cierto, pero no es menos cierto que el estado debe procurar los medios para que llegar hasta aquí no se convierta en la Odisea de nuestro querido Ulises.
Nos hemos quejado y nos seguimos quejando de lo que viene ocurriendo en nuestro país con las infraestructuras de comunicaciones. Resulta que unas ciudades tenían buenas carreteras para llegar a ellas y otras no (Cantabria). A los primeros se les hace autovías y los segundos deben esperar. Algunas ciudades tenían igualmente buenas y múltiples comunicaciones por tierra y por aire, y no obstante se les añadió la ferroviaria de alta velocidad, mientras que a los que no teníamos ni autovías ni grandes aeropuertos, se nos negaba el tren rápido. Y cuando parecía que por fin nos llegaría el turno, llegan los recortes y las interrupciones de lo acordado y presupuestado.
No es justo ni razonable que, mientras a unos se les niega lo necesario, a otros se les otorgue lo superfluo. Debemos ser razonables en los gastos e intentar contenerlos todo lo posible en éstos tiempos de crisis. Sí, es cierto, pero la razón debe servir para no suprimir lo que es necesario para algunos, al menos hasta que no se haya suprimido en su totalidad lo que es superfluo para otros. Cantabria necesita buenas y ágiles comunicaciones. Vivimos en gran parte de ello.
1 comentarios
Si, Javier, así es, mientras a los que más tienen se les otorga más,todavía,a los cántabros se nos niega, como tú dices, lo necesario. En la comunicaciones de Cantabria con el exterior el hecho es palpable. Pero, ejemplos hay muchos más; por ejemplo el Plan E estatal para financiar obras para los ayuntamientos. Que exista tanta escasez de miras por parte del Gobierno central en lo que al reparto del mismo se refiere es verdaderamente desesperante, humillante y vejatorio pues los dineros se lo llevan siempre los mismos, o sea, los que más tienen. Sólo tienen en cuenta criterios de población y no de necesidades básicas de servicios que, debiéndose prestar al ciudadano, muchos ayuntamientos no pueden acometer por falta de medios. Fijémonos por ejemplo en ayuntamientos de gran extensión, poco poblados, además en exceso diseminados.¿No tienen esas gentes los mismos derechos que los que viven en las grandes ciudades? Desde el Gobierno de Cantabria algo bastante se está haciendo. Desde el gobierno central no existe sensibilidad al respecto. Si nos presentáramos a las elecciones generales podríamos con nuestros representantes en las Cortes no sólo hacer oir más la voz de Cantabria en Madrid, sino exigir al Gobierno de España más atención para Cantabria y el cumplimiento de los compromisos existentes. Si hubiésemos tenido diputados y senadores en Madrid otro gallo cantaría con el tema del AVE, seguro.