El que cultiva su campo no piensa en hacer mal a nadie (Cicerón)
Hoy se celebra el Día del Trabajo y de los trabajadores, y es fiesta. Es una fiesta señalada, la fiesta por antonomasia del movimiento obrero, es decir, de todos nosotros porque al fin y al cabo, todos somos obreros, entendiendo la acepción de obrero como persona que desarrolla su trabajo, sea cual sea el nivel de éste trabajo.
Se celebra en éste día la lucha reivindicativa obrera por la mejora de las condiciones de trabajo, esa lucha por la que los "Mártires de Chicago" fueron ejecutados tras su participación en una jornada de lucha para reivindicar la jornada laboral de 8 horas. Hoy podemos estar orgullosos de las notables mejoras que se han conseguido, gracias a los obreros, los sindicatos, los partidos políticos y los gestores públicos y privados, en las condiciones laborales y sociales de nuestro país.
Sin embargo, hoy es una jornada en cierto modo agridulce. Sí, celebramos el Día del Trabajo y sobre todo lo pueden celebrar con cierta alegría y tranquilidad aquellos que lo tienen. Sin embargo considero que es también un día en el que hay que acordarse de aquéllos que no lo tienen. A ellos también les gustaría poder pensar que tienen su día de fiesta, y sin embargo lo único que podrán pensar es que es un día más sin trabajo. Hay que ser solidario en los pensamientos hacia ellos y desear que pronto, muy pronto, éste día de fiesta sea también su día de fiesta.
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