Faltan las palabras y nos desborda la emoción. ¿Qué podemos decir?, ¿Qué palabras encontraríamos adecuadas para expresar lo que sentimos todos?. Sólo se me ocurre una expresión: "orgullo infinito".
Durante años, muchos años hemos estado esperando, deseando, imaginando y soñando, y ahora nuestros jóvenes futbolistas han convertido ese sueño de tantas generaciones en realidad, han conseguido ellos que son jóvenes para todos nosotros, jóvenes y menos jóvenes que sintamos el orgullo y el privilegio de saber que mandamos en el mundo. Tras conseguir hace dos años el mando en Europa, el viejo continente cuna de civilizaciones y pueblos milenarios, nos han convertido de nuevo en conquistadores del mundo, y ellos que son jóvenes, muy jóvenes, nos han dado a todos los españoles algunas lecciones que debemos tener presentes, y al mundo entero algunos mensajes que no debe olvidar.
En primer lugar han recordado al mundo que España es un país importante en nuestro planeta. Lo ha sido desde hace cientos de años y lo sigue siendo ahora, a pesar de las envidias y recelos de algunos países, y de la ignorancia y poco conocimiento histórico de otros. Nuestros chicos han dejado claro, para quien quiera entenderlo y tenga capacidad para ello, que entre los Pirineos y África, hay un país moderno, dinámico, ambicioso, inteligente y con muchas más cualidades. España, el país de "charanga y pandereta" que cantó el poeta reflejando una triste realidad de hace muchas décadas, es hoy un país de "orquesta sinfónica", que ha sabido recorrer en pocos años lo que otros han recorrido en décadas, poniéndonos a su misma altura e incluso superando a muchos de aquellos que nos consideraban de "segundo nivel". Una orquesta sinfónica a la que nuestros jóvenes deportistas y todos los españoles vamos añadiendo cada día, nuevas e inigualables partituras.
Y no me resisto a destacar algunas otras lecciones que vendrían bien a muchas personas en diferentes ámbitos de nuestra vida.
Primera, siempre es mejor construir que destruir. Hemos visto a lo largo del campeonato a nuestra selección siempre construyendo fútbol y buen juego, y a los rivales teniendo como único objetivo destruir e intentar que los nuestros no construyeran. Al final y afortunadamente, la justicia y la lógica se imponen y el que quiere construir, termina venciendo. Como debe ser.
Segunda, el trabajo en equipo y la colaboración de todos para alcanzar el objetivo. Nuestra selección no consiste en dos estrellas y otros 9, sino en 11 estrellas en el campo y otras 13 en el grupo, y todos son y se sienten igual de importantes, y todos se sienten igual de partícipes, tanto los que juegan como los del banquillo.
Y finalmente la talla humana. Ver a Iniesta llevando el recuerdo de Jarque en su camiseta, o ver a Ramos y Navas llevar el de Antonio Puerta, no puede por menos que emocionarnos y admirar la talla humana de éstos jóvenes que, estando en la cima del mundo a su corta edad, saben de sentimientos humanos mucho más que otros que ni son estrellas de nada, ni están en la cima de nada y que sin embargo creen estar por encima del bien y del mal.
Aprendamos ésta lección.
1 comentarios
Mucho se ha dicho a lo largo de estos días sobre el enorme, el "ïnfinito" éxito de nuestra selección de fítbol. Estamos todos eufóricos porque últimamente las noticias eran más proclives a la tristeza y el pesimismo. Este campeonato ha sido un soplo de aire fresco en una atmósfera cargada; una explosión de españolismo cuando los nacionalismos gritan independencia y un rayo de esperanza cuando el futuro se nos antoja una tanto incierto. Este equipo deportivo ha conseguido mucho más que una copa de cinco kilos de oro. ¡¡Enhorabuena!!