Pensaba haber dedicado este post a hablar sobre la ponencia del PRC en el próximo congreso, y a explicar los puntos básicos de la misma, pero las circunstancias y la actualidad me han obligado a modificar mi primera intención. No obstante, en el próximo post hablaré de ello.
Comenzaba un largo fin de semana, mejor dicho un largo puente incluyendo el fin de semana, en el cual mucha gente, muchísima había puesto sus miras y esperanzas de descansar, ir a ver a la familia, conocer otros lugares, etc. Muchos otros tenían fijado el puente para otras actividades, a veces no agradables, como desplazarse a una ciudad para operar a un hijo enfermo, ir a ver a familiares enfermos y miles de circunstancias y vidas internas que cada uno llevaba consigo, unos con alegría y otros con menos alegría.
Todo estaba preparado y para algunos sectores de actividad como el turismo, la hostelería, las agencias de viaje, líneas aéreas, la cultura, etc, era el último fin de semana del presente año en el que vislumbraban algunas posibilidades de terminar sus cifras y cuentas de resultados con cierta confianza y tranquilidad de cara al futuro. Todos estaban expectantes y esperanzados, el comercio, los restaurantes, los hoteles, los centros de ocio y culturales y un largo etcétera.
Pues bien, unos señores decidieron unilateralmente el viernes a primera hora de la tarde, que eso no iba a ser así. Un colectivo, muy pequeño en número pues no llega a las tres mil personas, pero con una gran capacidad de estropear miles de planes de miles de personas, decidieron de repente que se encontraban estresados, angustiados, con alto nivel de ansiedad y, ni cortos ni perezosos, abandonaron sus puestos de trabajo.
Mi primera reflexión se enfoca a la "actitud" de estos señores. Como ha quedado bien demostrado y todos hemos podido ver, es una actitud egoísta, insolidaria, insolente y arrogante, provocadora y un sinfín de adjetivos más que podríamos añadir. Ellos saben y sabían desde siempre, el daño que pueden causar, no sólo a las personas directamente afectadas por no poder volar hacia sus destinos elegidos, sino también por otras muchas más personas y sectores que han sufrido en sus carnes y en sus bolsillos las consecuencias de su decisión. No existe razón alguna que puedan tener para, sabiendo las consecuencias de su acción, haber tomado la medida que han tomado. Cuando alguien desea reivindicar alguna cosa, puede y debe hacerlo, pero debe medir muy cuidadosamente las consecuencias de las acciones que emprende, y tratándose de un sector de actividad como el de estos señores, las consecuencias son muy graves, irreparables e irrecuperables. Además, cuando estamos pasando unos momentos tan sumamente difíciles, hasta el punto de que existen muchos miles de personas que no tienen ningún ingreso, muchos cientos que están perdiendo sus casas y su cobijo, el ver que estos señores, acomodados y con trabajo seguro, toman esta actitud, no puede por menos que llenarnos a todos de indignación, rechazo y repulsión. Su egoísmo no puede ser aceptado por nadie.
La segunda reflexión es acerca de la "aptitud". Han alegado que su trabajo es estresante, que requiere la máxima concentración y que el trabajar las horas que trabajan, les lleva a estados de ansiedad que no pueden soportar. Y yo me pregunto, ¿los trabajos del resto de los mortales no son estresantes?, ¿no requieren concentración?, ¿no nos exigen hacerlo bien?. No señores, se supone que ustedes deben tener unas aptitudes para su trabajo que deben cumplir, y entre ellas está la de saber sobrellevar la tensión y el esfuerzo que requiere su labor. Si su trabajo les causa ansiedad y estrés, sencillamente no valen para desarrollarlo y por tanto no deberían estar ocupando esos puestos de trabajo. Así de sencillo y fácil, si no valen para ello, déjenlo y trabajen en otra cosa. Seguro que hay mucha otra gente tan preparada como ustedes y deseando realizar su trabajo.
La tercera y última se refiere a la responsabilidad. En la sociedad moderna todos tenemos nuestra responsabilidad. Los niños crecer y educarse, los jóvenes estudiar, los adultos trabajar y los gobernantes, gobernar, y todos debemos cumplirla personalmente en primer lugar, y solidaria y socialmente en segundo lugar, para que el mundo siga avanzando. Nadie puede eludir su responsabilidad y nadie puede ni debe considerar su responsabilidad como aislada de la sociedad e insolidariamente con la misma. La responsabilidad de cada uno, de una u otra forma, afecta al resto. Por ello, los que no cumplen sus obligaciones y actúan irresponsablemente, deben asumir las consecuencias que se deriven, y hacerse cargos de todos los males que puedan causar.
Así es la vida, así es la sociedad y así lo dice la ley. Todos le debemos respeto y no hay nadie que esté al margen de ello. Por eso ustedes, que iniciaron una acción irresponsable y desproporcionada, deben ahora asumir las consecuencias que se generen, civiles, penales o económicas, y nadie se las debe perdonar. Han causado mucho mal y deben pagar sus consecuencias.
Para finalizar les diría que deben recordar tan sólo que mañana serán aquello en lo que se hayan convertido, y de momento, parece que ustedes se han convertido en un colectivo no muy agradable para los ciudadanos.
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